SofiaCian
Poeta recién llegado
Se apoderan de mi las luces
la niña que un día dejó de jugar
cayendo por el abismo,
cayendo y tirante de una cuerda floja,
muy triste, muy perdida
no sin antes agradecer, que sus penas le han dado
todo lo que una despedida debía tener.
Ve la profundidad como un deja vu,
uno que no deja de aparecer,
repentino, insistente
perturbante,
lo logra. -si que lo logra-
deja desplomarse, descender
hundirse,
por sus más grandes oscuridades,
enfermizas,
quizás delicadas
hasta su culminación, la ilusión de liberación
donde ya el pozo no está oscuro,
mucho menos colorido,
donde la niña puede volar, puede reir,
puede volver a ser feliz
la niña que un día dejó de jugar
cayendo por el abismo,
cayendo y tirante de una cuerda floja,
muy triste, muy perdida
no sin antes agradecer, que sus penas le han dado
todo lo que una despedida debía tener.
Ve la profundidad como un deja vu,
uno que no deja de aparecer,
repentino, insistente
perturbante,
lo logra. -si que lo logra-
deja desplomarse, descender
hundirse,
por sus más grandes oscuridades,
enfermizas,
quizás delicadas
hasta su culminación, la ilusión de liberación
donde ya el pozo no está oscuro,
mucho menos colorido,
donde la niña puede volar, puede reir,
puede volver a ser feliz