José Barbosa da Silva
Poeta recién llegado
Me agobia tu rebeldía insana
las maquinaciones malignas de
tu mente.
Rechazas el paso del tiempo
que empuja tu ser hacia la
nada.
Y piensas en silencio:
¿para que luchar si al fin
me muero?
Me sufoca la atmósfera de la
noche tibia, que sojuzga el
humano desconsuelo.
Vivir es un engaño y vana
la promesa de inmortalidad.
No voy escribir rimas,
volaré en mis libres versos.
Seré un eterno aprendiz
para que mi pluma ataje el
tiempo y domine los verbos.
Ahora, nada tengo.
Nada ofrezco.
Tampoco espero
Recompensa.
No me desespero.
Cuando me vaya,
hoy o mañana,
en el auge de
mis penas,
legaré al mundo
mi irreverencia.
las maquinaciones malignas de
tu mente.
Rechazas el paso del tiempo
que empuja tu ser hacia la
nada.
Y piensas en silencio:
¿para que luchar si al fin
me muero?
Me sufoca la atmósfera de la
noche tibia, que sojuzga el
humano desconsuelo.
Vivir es un engaño y vana
la promesa de inmortalidad.
No voy escribir rimas,
volaré en mis libres versos.
Seré un eterno aprendiz
para que mi pluma ataje el
tiempo y domine los verbos.
Ahora, nada tengo.
Nada ofrezco.
Tampoco espero
Recompensa.
No me desespero.
Cuando me vaya,
hoy o mañana,
en el auge de
mis penas,
legaré al mundo
mi irreverencia.