El dolor que fluye de los seres que sufren
y la alegria de vivir,
que son,
sino Dios inadvertido.
El aire que respiro, la sangre que circula
por mis vasos,
que son sino Dios inadvertido.
El rumor del viento entre los arboles
y el canto de la tortola,
que son
sino Dios inadvertido.
El guijarro que brilla al sol de la manana
y la gota de rocio que tiembla sobre la rosa fresca,
que son sino Dios inadvertido.
La lluvia y la penumbra del invierno,
la floracion gloriosa y el despertar de la tierra en primavera,
que son,
sino Dios inadvertido.
La uberrima madurez de los nubiles pechos,
que entregan su esplendor a los ojos amantes,
que son,
sino Dios inadvertido.
Las lagrimas amargas de los huerfanos tristes,
que claman por el pan de cada dia,
que son,
sino Dios inadvertido
La nacencia en su sublime regocijo presencial
y el primer vagido del infante,
que son,
sino Dios inadvertido.
La muerte con su llanto
y las lagrimas que van rodando por el mundo,
que son,
sino Dios inadvertido
La alegria, la pena, la vida y la muerte,
el sol naciente y el crepusculo que preludia a la noche,
que son,
solo Dios en ropajes distintos.
y la alegria de vivir,
que son,
sino Dios inadvertido.
El aire que respiro, la sangre que circula
por mis vasos,
que son sino Dios inadvertido.
El rumor del viento entre los arboles
y el canto de la tortola,
que son
sino Dios inadvertido.
El guijarro que brilla al sol de la manana
y la gota de rocio que tiembla sobre la rosa fresca,
que son sino Dios inadvertido.
La lluvia y la penumbra del invierno,
la floracion gloriosa y el despertar de la tierra en primavera,
que son,
sino Dios inadvertido.
La uberrima madurez de los nubiles pechos,
que entregan su esplendor a los ojos amantes,
que son,
sino Dios inadvertido.
Las lagrimas amargas de los huerfanos tristes,
que claman por el pan de cada dia,
que son,
sino Dios inadvertido
La nacencia en su sublime regocijo presencial
y el primer vagido del infante,
que son,
sino Dios inadvertido.
La muerte con su llanto
y las lagrimas que van rodando por el mundo,
que son,
sino Dios inadvertido
La alegria, la pena, la vida y la muerte,
el sol naciente y el crepusculo que preludia a la noche,
que son,
solo Dios en ropajes distintos.