BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Suceden siempre así, por encima de mi
cabeza: fusibles, alisios empecinados,
acacias inverosímiles, improbables
latigazos de sombra, un hospital que
tiembla, una bolsa de cristal.
Lúgubres, las flores depositan sus excrementos
surten de néctar el suelo increíble, donde el cristal
se transforma en escarcha.
Militarmente, las escobas planchan las avenidas,
con su conjunto de estrellas y bigotes, longitudes
de onda, supuran en sus vecindarios.
Y hay una risa por cada tristeza.
Y un solitario ajuar que espera la tintorería.
Un número etiquetado por la sombra,
que remite a antiguos testamentos.
Vencejos despojados de su eje materno,
un cúmulo de desprovistos tendones con alas.
Minerales abyectos que contemplan la caída del sol,
esta materia torpe, donde opongo mi cilicio de plata-.
©
cabeza: fusibles, alisios empecinados,
acacias inverosímiles, improbables
latigazos de sombra, un hospital que
tiembla, una bolsa de cristal.
Lúgubres, las flores depositan sus excrementos
surten de néctar el suelo increíble, donde el cristal
se transforma en escarcha.
Militarmente, las escobas planchan las avenidas,
con su conjunto de estrellas y bigotes, longitudes
de onda, supuran en sus vecindarios.
Y hay una risa por cada tristeza.
Y un solitario ajuar que espera la tintorería.
Un número etiquetado por la sombra,
que remite a antiguos testamentos.
Vencejos despojados de su eje materno,
un cúmulo de desprovistos tendones con alas.
Minerales abyectos que contemplan la caída del sol,
esta materia torpe, donde opongo mi cilicio de plata-.
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