Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nunca entendí tu manera de amar,
escondido en tu sombra siempre estuve,
cuando ido estaba, solía llegar,
recuerdo, cuantas lagrimas sostuve.
Al tocar tu puerta y cruzar el desván
sin saber ni siquiera donde anduve,
lanzabas piedras y palabras demás,
mataste de a poco, el amor que te tuve.
Nunca entendí tu manera de amar,
ni extrañabas mis besos, ni mis querubes
no sé qué tanto te pude importar,
andabas en tu mundo, entre las nubes.
Todos tus rechazos me hicieron cambiar,
no comprendo de qué forma me contuve
para llevar por tanto tiempo el tonto antifaz,
de amarte y amarte, ¿cómo me mantuve?.
Nunca entendí tu manera de amar
mi corazón te reclama ¡bendita costumbre!
escondido en tu sombra siempre estuve,
cuando ido estaba, solía llegar,
recuerdo, cuantas lagrimas sostuve.
Al tocar tu puerta y cruzar el desván
sin saber ni siquiera donde anduve,
lanzabas piedras y palabras demás,
mataste de a poco, el amor que te tuve.
Nunca entendí tu manera de amar,
ni extrañabas mis besos, ni mis querubes
no sé qué tanto te pude importar,
andabas en tu mundo, entre las nubes.
Todos tus rechazos me hicieron cambiar,
no comprendo de qué forma me contuve
para llevar por tanto tiempo el tonto antifaz,
de amarte y amarte, ¿cómo me mantuve?.
Nunca entendí tu manera de amar
mi corazón te reclama ¡bendita costumbre!
