Irma Recio Lopez
Poeta recién llegado
Otra vez el golpe certero y con saña,
arteras palabras taladrando el alma
que torpe, se arredra fatídica y mansa.
¡Son tantas las quejas que prestas escapan!
¡Son tantos los gritos que urgidos desbordan!
¡Son tantos los llantos, tantas las plegarias!
Una noche de éstas, las manos crispadas,
tejeré la cuerda más gruesa y más larga;
y a tu cuello frágil la ataré con rabia.
Y ya no habrá quejas,
y ya no habrá gritos,
y ya no habrá lágrimas...
arteras palabras taladrando el alma
que torpe, se arredra fatídica y mansa.
¡Son tantas las quejas que prestas escapan!
¡Son tantos los gritos que urgidos desbordan!
¡Son tantos los llantos, tantas las plegarias!
Una noche de éstas, las manos crispadas,
tejeré la cuerda más gruesa y más larga;
y a tu cuello frágil la ataré con rabia.
Y ya no habrá quejas,
y ya no habrá gritos,
y ya no habrá lágrimas...