Nunca morirá en el olvido,
aquello que jamás fue vivido.
Aquel susurro salido de tu boca,
como una brisa de agua fresca.
Envolviendo poco a poco cada uno mis mechones,
como si el rocío,
se apoderara de cada una de nuestras miradas.
Sentir un escalofrío por el cuerpo
parar el tiempo,
observar que no queda nada en movimiento.
El chasquido de tus dedos me hace volver a la realidad.
¡Ay mi príncipe azul! ¿Dónde estarás?
Sé que algún día aparecerás
y todo será real.