celiana
Esa soy yo, es lo que hay.
Nunca.
Nunca deje persuadirme por nadie
y tú me engañaste.
Nunca había tocado un alma
pero contigo hasta saboreé mis propias lágrimas.
Nunca seré consciente de cuanto te amo
aunque existan razones para odiarte también.
Nunca quise matarme, y mucho menos por alguien
pero tú haces que yo suplique a la muerte.
Nunca deje tocarme
y tú recorres todos mis sentidos materiales,
nunca deje abierta mi puerta,
pues no quería que entrará nadie,
pero ahora lo hago, para que entres en mis sueños de cuclillas.
Nunca quise aceptación,
pero tú me obligaste a sollozar por ella.
Nunca había dejado de mentir
y contigo hasta mis mentiras se volvieron realidad.
Nunca salí tan lejos de mi casa,
ahora voy cada sábado a verte,
a dos mil kilómetros de distancia.
Nunca soñé en rosado
y ahora mi entero cuarto
está pintado de mi perdida niñez.
Nunca pedí perdón
y ahora contigo, me arrodilló ante Dios.
nunca, nunca, nunca y nunca quise enamorarme, ¡y nunca!.
Pero ahora el amor recorre mis venas,
y me protege de que ningún nunca vuelva a perturbar mis peros,
y que a pesar de eso, siga siendo como soy
y que entre mis preposiciones, virtudes y defectos, te siga amando
como cuando tu pero se alojó en mi mundo.
Nunca deje persuadirme por nadie
y tú me engañaste.
Nunca había tocado un alma
pero contigo hasta saboreé mis propias lágrimas.
Nunca seré consciente de cuanto te amo
aunque existan razones para odiarte también.
Nunca quise matarme, y mucho menos por alguien
pero tú haces que yo suplique a la muerte.
Nunca deje tocarme
y tú recorres todos mis sentidos materiales,
nunca deje abierta mi puerta,
pues no quería que entrará nadie,
pero ahora lo hago, para que entres en mis sueños de cuclillas.
Nunca quise aceptación,
pero tú me obligaste a sollozar por ella.
Nunca había dejado de mentir
y contigo hasta mis mentiras se volvieron realidad.
Nunca salí tan lejos de mi casa,
ahora voy cada sábado a verte,
a dos mil kilómetros de distancia.
Nunca soñé en rosado
y ahora mi entero cuarto
está pintado de mi perdida niñez.
Nunca pedí perdón
y ahora contigo, me arrodilló ante Dios.
nunca, nunca, nunca y nunca quise enamorarme, ¡y nunca!.
Pero ahora el amor recorre mis venas,
y me protege de que ningún nunca vuelva a perturbar mis peros,
y que a pesar de eso, siga siendo como soy
y que entre mis preposiciones, virtudes y defectos, te siga amando
como cuando tu pero se alojó en mi mundo.