Tengo el alma encogida entre mis brazos,
Se me escapa de las manos mi pasado,
Veo como huyes de mi lado,
Jamás quise hacerte daño,
La tentación de la carne,
Aun sabiendo que no es escusa digna,
Es la realidad, mi niña.
Vivimos tan separados,
Dura tanto este invierno solitario,
mi única compañía es esta botella sin fondo,
y por mucho que lo intento,
no aprendo a vivir solo,
te lo suplique mi niña, vente a mi lado,
entiendo que no quisieras sacrificar tus sueños,
Pero esta espera interminable,
Sembró en mi la duda.
Y es realidad, siempre te he amado,
Y es castigo no poder disfrutarte,
Y es de necesidad buscar compañía,
Y es así mi niña, lo es.
Refugie mi soledad en otros brazos.
.
.
.
Nunca quise hacerte daño.
Se me escapa de las manos mi pasado,
Veo como huyes de mi lado,
Jamás quise hacerte daño,
La tentación de la carne,
Aun sabiendo que no es escusa digna,
Es la realidad, mi niña.
Vivimos tan separados,
Dura tanto este invierno solitario,
mi única compañía es esta botella sin fondo,
y por mucho que lo intento,
no aprendo a vivir solo,
te lo suplique mi niña, vente a mi lado,
entiendo que no quisieras sacrificar tus sueños,
Pero esta espera interminable,
Sembró en mi la duda.
Y es realidad, siempre te he amado,
Y es castigo no poder disfrutarte,
Y es de necesidad buscar compañía,
Y es así mi niña, lo es.
Refugie mi soledad en otros brazos.
.
.
.
Nunca quise hacerte daño.