Manuel Avilés Mora
Pluma libre
No suspiran en vano,
los poemas que dicen tu nombre.
Se recuestan en el aire de las palabras
y perfuman de amor, cada molécula
de la tinta que los descifra.
Nunca será olvido,
la suave sensación de tu cuerpo.
Esa, que como siempre, me deshace
y luego me empapa con saliva de tu boca;
como río que me inunda.
La suave armonía de tu voz,
convierte tu cuerpo en Arpa de oro.
Te amo, como ama el pájaro los cielos;
y te necesito, como necesitan mis ojos
el ganado descanso del sueño.
los poemas que dicen tu nombre.
Se recuestan en el aire de las palabras
y perfuman de amor, cada molécula
de la tinta que los descifra.
Nunca será olvido,
la suave sensación de tu cuerpo.
Esa, que como siempre, me deshace
y luego me empapa con saliva de tu boca;
como río que me inunda.
La suave armonía de tu voz,
convierte tu cuerpo en Arpa de oro.
Te amo, como ama el pájaro los cielos;
y te necesito, como necesitan mis ojos
el ganado descanso del sueño.