NUNCA TE DIJE TE QUIERO
En un relámpago note que todo había sido en vano,
Buscando mi error advertí: nunca te dije te quiero.
Esclavos de provocaciones, ciegos por pérfidas ficciones chocamos uno con otro derrochando sinceridad.
Limpiaban los mis lágrimas de angustiosa decepción,
Mientras la lluvia atiborraba decorosamente encuentros de amor,
Y las almas inmersas en sus casas nutrían de soledad las intranquilas calles de la ciudad,
Que estúpido que imberbe inexperto ¡un águila se poso en mis hombros y no lo disfrute!, y no seguí su vuelo, y por culpa de mi insolencia petulante, ni una pluma obtuve que me confiera esperanzas.
Tarea difícil la de reemplazarte, augurios de amistad se contraponen con mi carácter y pronto desaparecen, volviendo a expandir su banal imperio en busca de quebrados espejos empañados con el vapor de la mentira y el disimulo.
Siempre estuviste ahí para afilar mi flecha, para acicalar mi corta estadía en el mundo, para justificar mi juventud y tomarme de la mano escapando hacia la rigurosa vida, ahuyentando la mansa mortandad.
En un relámpago note que todo había sido en vano,
Buscando mi error advertí: nunca te dije te quiero.
Esclavos de provocaciones, ciegos por pérfidas ficciones chocamos uno con otro derrochando sinceridad.
Limpiaban los mis lágrimas de angustiosa decepción,
Mientras la lluvia atiborraba decorosamente encuentros de amor,
Y las almas inmersas en sus casas nutrían de soledad las intranquilas calles de la ciudad,
Que estúpido que imberbe inexperto ¡un águila se poso en mis hombros y no lo disfrute!, y no seguí su vuelo, y por culpa de mi insolencia petulante, ni una pluma obtuve que me confiera esperanzas.
Tarea difícil la de reemplazarte, augurios de amistad se contraponen con mi carácter y pronto desaparecen, volviendo a expandir su banal imperio en busca de quebrados espejos empañados con el vapor de la mentira y el disimulo.
Siempre estuviste ahí para afilar mi flecha, para acicalar mi corta estadía en el mundo, para justificar mi juventud y tomarme de la mano escapando hacia la rigurosa vida, ahuyentando la mansa mortandad.