Nunca entenderé,
a aquellos que tratan
de entender, lo que
ni siquiera con palabras
se puede explicar.
A veces,
son sólo los signos
los que deben hablar.
Pero por más,
que les trates de explicar,
ellos no sabrán
donde verdaderamente han de mirar.
Como agua de mayo,
como viento que lleva al diablo
pasan los días
de mi existencia,
y lloro por dentro
tras la frustación
de su incompresión.
Me costó asumir
y aceptar,
que no nací
para vivir aquí.
Que mis desvelos
no forman parte de su preocupación,
que mis llantos
sólo sirven para llenar
aquel estanque,
que un día relució.
A pesar,
de que todo esto
un día cambie.
Jamás se podrá cambiar
el recuerdo que mi mente guardo,
y por mucho que quiera
no podré borrar.
Lo que viví de niña pasó,
y me guste o no
forma parte,
de lo que ahora soy yo.
a aquellos que tratan
de entender, lo que
ni siquiera con palabras
se puede explicar.
A veces,
son sólo los signos
los que deben hablar.
Pero por más,
que les trates de explicar,
ellos no sabrán
donde verdaderamente han de mirar.
Como agua de mayo,
como viento que lleva al diablo
pasan los días
de mi existencia,
y lloro por dentro
tras la frustación
de su incompresión.
Me costó asumir
y aceptar,
que no nací
para vivir aquí.
Que mis desvelos
no forman parte de su preocupación,
que mis llantos
sólo sirven para llenar
aquel estanque,
que un día relució.
A pesar,
de que todo esto
un día cambie.
Jamás se podrá cambiar
el recuerdo que mi mente guardo,
y por mucho que quiera
no podré borrar.
Lo que viví de niña pasó,
y me guste o no
forma parte,
de lo que ahora soy yo.