Marchará tu paladar
hacia el centro de mi pecho
y esperaré,
leve,
a que sepas mi dolor
y lo camines
y lo juegues
y lo sientas
hasta ser sufrimiento.
Andarán tus labios
por todo mi cuerpo,
y querrás morder mi herida;
claro,
no te costará hallarla;
quizá
escuches
su tibio llanto
y será ahí
cuando estalle
parte de mi mundo,
para gritarnos
que somos uno,
y quemar
con tus garras
en la espalda del mañana
el Nacimiento
de mi esclavitud.
Huber Giordano
hacia el centro de mi pecho
y esperaré,
leve,
a que sepas mi dolor
y lo camines
y lo juegues
y lo sientas
hasta ser sufrimiento.
Andarán tus labios
por todo mi cuerpo,
y querrás morder mi herida;
claro,
no te costará hallarla;
quizá
escuches
su tibio llanto
y será ahí
cuando estalle
parte de mi mundo,
para gritarnos
que somos uno,
y quemar
con tus garras
en la espalda del mañana
el Nacimiento
de mi esclavitud.
Huber Giordano