Sorayaestuvoaquí
Poeta asiduo al portal
Hasta el dolor teme.
Atracaría las luces del cielo,
con mis cañones errantes.
Bebería mi propia sangre,
desde mi propio pecho no materno.
Rompería el suelo con mis muñecas,
perversas,
que siento que todos los abortos
han rozado.
¿podría enfrentar el peso del Atlas
mientras de mis tobillos, sin pausa, se arrastra?
Eso no lo veís,
malditos ciegos de eternidad.
Cómo dejar de jugar en funerales,
cómo no oscurecer ojos claros con negaciones,
cómo no quebrar cuerdas vocales
siempre fingiendo que han tenido alguna función,
si fueron arrebatadas al concebirme
para no dar voz al grito.
Cómo pueden conocer,
si es todo vértigo ilusorio,
es silencio incómodo.
Es obsceno.
Me hacéis obscena con vuestras grietas en la cara haciendo formas grotescas.
Me perdéis en vuestros frentes de guerra.
Me encierro en las iglesias
cuando soy la excomulgada
y mientras,
ahí veo mis pies
y empiezan a llenarse de tierra.
Atracaría las luces del cielo,
con mis cañones errantes.
Bebería mi propia sangre,
desde mi propio pecho no materno.
Rompería el suelo con mis muñecas,
perversas,
que siento que todos los abortos
han rozado.
¿podría enfrentar el peso del Atlas
mientras de mis tobillos, sin pausa, se arrastra?
Eso no lo veís,
malditos ciegos de eternidad.
Cómo dejar de jugar en funerales,
cómo no oscurecer ojos claros con negaciones,
cómo no quebrar cuerdas vocales
siempre fingiendo que han tenido alguna función,
si fueron arrebatadas al concebirme
para no dar voz al grito.
Cómo pueden conocer,
si es todo vértigo ilusorio,
es silencio incómodo.
Es obsceno.
Me hacéis obscena con vuestras grietas en la cara haciendo formas grotescas.
Me perdéis en vuestros frentes de guerra.
Me encierro en las iglesias
cuando soy la excomulgada
y mientras,
ahí veo mis pies
y empiezan a llenarse de tierra.