BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre piélagos de ternura
contaminándose de pequeños objetos
diabólicos, como certezas indomables,
caen las lluvias tardías del centeno.
Entre absortos paisajes de ceniza
de ceniza y broncos estupores escupidos
como ojos mayúsculos, entre cenizas
indolentes que crepitan con bálsamos
higiénicos. Papeles holgazanes brindan
su dureza de árboles nopales, exigencias
de estancias disminuidas por el esplendor
de lo terrorífico. Mis branquias terapeutas
invalidan la hermosura de tus dientes y encías:
con sabor de herradura dejasteis el cuerpo.
Entre cordura e insensateces, entre conversadores
de imaginación exhausta, lunáticos con guantes
portadores de vidrios rotos, lumbres iniciales
que ejercen su poderoso signo de locura, oh,
benditos ejercicios de delirios insolventes!
Estremecidamente mi cuerpo va cayendo
sobre la nieve del extrabarrio, que culmina
su fracaso en una antena parabólica y eléctricos
columbarios-.
©
contaminándose de pequeños objetos
diabólicos, como certezas indomables,
caen las lluvias tardías del centeno.
Entre absortos paisajes de ceniza
de ceniza y broncos estupores escupidos
como ojos mayúsculos, entre cenizas
indolentes que crepitan con bálsamos
higiénicos. Papeles holgazanes brindan
su dureza de árboles nopales, exigencias
de estancias disminuidas por el esplendor
de lo terrorífico. Mis branquias terapeutas
invalidan la hermosura de tus dientes y encías:
con sabor de herradura dejasteis el cuerpo.
Entre cordura e insensateces, entre conversadores
de imaginación exhausta, lunáticos con guantes
portadores de vidrios rotos, lumbres iniciales
que ejercen su poderoso signo de locura, oh,
benditos ejercicios de delirios insolventes!
Estremecidamente mi cuerpo va cayendo
sobre la nieve del extrabarrio, que culmina
su fracaso en una antena parabólica y eléctricos
columbarios-.
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