PabloGuevara
Poeta recién llegado
Resultó muy complicada la elección de este regalo,
porque si bien yo reconozco ser todavía no más que un pequeño tramo en tu camino,
yo me lamento en el pesar que me recuerda
que yo no estuve en tu pasado,
que yo recién llegué a tu vida
y que no brille como debiera,
pues un verdadero te quiero aún no te conseguí arrancar.
Y es que son esas palabras tuyas,
las mismas que me arrebataron,
yo no olvido, una semana y 4 días antes de Mayo,
lo que furtivamente de tus labios me entregaste;
son de nuevo ellas, las que frenaban mi elección,
dándome ganas de entregarte, nada más,
que el simple cumplir para quien algún tiempo se haya sentado a mi lado.
Y ahora es cuando yo te digo
que me perdones mariposa,
pues son mis ilusiones más fuertes
incluso, que la promesa que hizo el sol de brillar
y te entrego hoy sin miedo, este pedacito de sincera sincera verdad.
Lo hago hoy y no mañana,
porque no veo necesario esperar a que el tiempo me de la razón
cuando yo sé que ya la tengo,
y no me avergüenzo de sentirme afortunado
y de decirte que hoy ya hay en mi corazón por ti,
un trocito imborrablemente arañado.
porque si bien yo reconozco ser todavía no más que un pequeño tramo en tu camino,
yo me lamento en el pesar que me recuerda
que yo no estuve en tu pasado,
que yo recién llegué a tu vida
y que no brille como debiera,
pues un verdadero te quiero aún no te conseguí arrancar.
Y es que son esas palabras tuyas,
las mismas que me arrebataron,
yo no olvido, una semana y 4 días antes de Mayo,
lo que furtivamente de tus labios me entregaste;
son de nuevo ellas, las que frenaban mi elección,
dándome ganas de entregarte, nada más,
que el simple cumplir para quien algún tiempo se haya sentado a mi lado.
Y ahora es cuando yo te digo
que me perdones mariposa,
pues son mis ilusiones más fuertes
incluso, que la promesa que hizo el sol de brillar
y te entrego hoy sin miedo, este pedacito de sincera sincera verdad.
Lo hago hoy y no mañana,
porque no veo necesario esperar a que el tiempo me de la razón
cuando yo sé que ya la tengo,
y no me avergüenzo de sentirme afortunado
y de decirte que hoy ya hay en mi corazón por ti,
un trocito imborrablemente arañado.