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Observa

Raul Matas Sanchez

Poeta adicto al portal
Observa, y si lo haces,
fíjate en el oscuro ditirambo de las nubes,
el perfume en todos los rincones,
los motores, los sifones, aquellas alcobas negras de hollín,
cuando bailamos en frente de fogatas,
en todas las tocatas, en frente de los sueños, de oscuros sueños de sangre,
candente y sofocante, reluciente,
cimbreante, como tus caderas repletas de cadenas,
de espuelas, de tensas esperas,
de muelas visibles, otras colgantes,
reptantes,
que regresan al constante y eternizante horizonte,
que se elevan en fumarolas de volcanes,
cuando canes se congelan en las calles de Pompeya,
aullando de dolor ante tanta ceniza candente,
ante el sino del Vesubio que los mira a todos amenazante,
esperando que la noche se apodere de las gentes,
de las mentes, de todo ser viviente.
Por eso, cuando fijes tu mirada en los lobos de la estepa,
permite que te llenen de aullidos,
de gemidos,
de suaves ladridos,
porque vienen de Pompeya,
regresan de la noche,
son los francotiradores de la especie,
el dulce recuerdo de ese lodo caliente,
esa especie saliente y efervescente,
cuando todo era silencio, después del Vesubio,
y esperaron siglos,
hasta su descubrimiento.
 
Wau... Intenso
!Me encantaron las imagenes que dibujo! Lo único que... es que no se, lo que pasa es que me confundi un poco; senti mucha curiosidad. Me parecia que se hacia referencia a un hecho historico en particular, pero aun no puedo delucidar cual de todas.* :::lengua1:::

En el poema se hace alucion con frecuencia a que fue enterrados por la violenta erupción de forma nostalgica y triste, pero no es todo. En realidad estos son los versos que no entiendo:

* "Por eso, cuando fijes tu mirada en los lobos de la estepa,
permite que te llenen de aullidos,
de gemidos,
de suaves ladridos,
porque vienen de Pompeya,
regresan de la noche,
son los francotiradores de la especie,
el dulce recuerdo de ese lodo caliente"

Espero no complicarle mucho. EL poema estuvo lindo. !A mi me encantaria ir a esa bella ciudad! pero aun no puedo :::triste:::

Saludos
 
Raúl, hermano, siempre disfruto tus escritos, un estilo muy definido que me identifico con el. Te felicito, me gusto.[FONT=&quot]
[FONT=&quot]
[FONT=&quot]Abrazos [FONT=&quot]
[FONT=&quot]Chepeleón
 
Gracias por sus comentarios, Kisleve, Chepeleón, me ayudan enormemente, porque al comparar veo la cantidad de cientos de comentarios que otros escritos reciben, los de ustedes valen oro, o platino, o incluso no tienen precio por lo preciados que son.
 
Ah, qué honor recibir tus palabras y comentarios, Elisalle, honrado y muy feliz que te haya gustado. Tu comentario me lleva a seguir escribiendo, luchando para no permanecer en la inercia creativa, sino escribir y buscar la inspiración, pues ella no llega sola, ella quiere que uno la busque, entonces llega.
 
Excelente poema amigo Raúl, el instante dilatado en el que el velo de la muerte arrebata la vida y sólo quedan los vestigios atrapados aún en movimiento de lo que alguna vez fue. Y pensar que ese velo puede precipitarse sobre nosotros en un abrir y ya no cerrar de ojos. Abrazos.
 
Gracias, Arkhazul por tus comentarios. Cierto, el velo es estable pero con el viento del destino se puede mover de un lado a otro, repentinamente apagando vidas, o permitiendo que muchas otras florezcan y crezcan.
 
Raúl...terrícola

Estimulantes imágenes me regala tu poema.

Pompeya, eterno sepulcro de los eternos amantes, que ardientes vivieron y ardiendo murieron.

Saludos
 
Observa, y si lo haces,
fíjate en el oscuro ditirambo de las nubes,
el perfume en todos los rincones,
los motores, los sifones, aquellas alcobas negras de hollín,
cuando bailamos en frente de fogatas,
en todas las tocatas, en frente de los sueños, de oscuros sueños de sangre,
candente y sofocante, reluciente,
cimbreante, como tus caderas repletas de cadenas,
de espuelas, de tensas esperas,
de muelas visibles, otras colgantes,
reptantes,
que regresan al constante y eternizante horizonte,
que se elevan en fumarolas de volcanes,
cuando canes se congelan en las calles de Pompeya,
aullando de dolor ante tanta ceniza candente,
ante el sino del Vesubio que los mira a todos amenazante,
esperando que la noche se apodere de las gentes,
de las mentes, de todo ser viviente.
Por eso, cuando fijes tu mirada en los lobos de la estepa,
permite que te llenen de aullidos,
de gemidos,
de suaves ladridos,
porque vienen de Pompeya,
regresan de la noche,
son los francotiradores de la especie,
el dulce recuerdo de ese lodo caliente,
esa especie saliente y efervescente,
cuando todo era silencio, después del Vesubio,
y esperaron siglos,
hasta su descubrimiento.

Oda al resurgimiento de Pompeya,
lograda con apropiadas imágenes y tropos,
que hacen vívida la reconstrucción de la memoria;
un saludo cordial,
edelabarra
 
Sus sueños viajan humedecidos por el mar
en la pobre embarcación con alas,
que se rompe en claridades en las costas,
en las cuestas, en las bahías salinas.
En la noche que se llora sus partidas.


Un verdadero honor leerte en esta magnifica composición, de desplegadas imágenes poéticas, en detallados versos muy bien logrados.
 
Observa, y si lo haces,
fíjate en el oscuro ditirambo de las nubes,
el perfume en todos los rincones,
los motores, los sifones, aquellas alcobas negras de hollín,
cuando bailamos en frente de fogatas,
en todas las tocatas, en frente de los sueños, de oscuros sueños de sangre,
candente y sofocante, reluciente,
cimbreante, como tus caderas repletas de cadenas,
de espuelas, de tensas esperas,
de muelas visibles, otras colgantes,
reptantes,
que regresan al constante y eternizante horizonte,
que se elevan en fumarolas de volcanes,
cuando canes se congelan en las calles de Pompeya,
aullando de dolor ante tanta ceniza candente,
ante el sino del Vesubio que los mira a todos amenazante,
esperando que la noche se apodere de las gentes,
de las mentes, de todo ser viviente.
Por eso, cuando fijes tu mirada en los lobos de la estepa,
permite que te llenen de aullidos,
de gemidos,
de suaves ladridos,
porque vienen de Pompeya,
regresan de la noche,
son los francotiradores de la especie,
el dulce recuerdo de ese lodo caliente,
esa especie saliente y efervescente,
cuando todo era silencio, después del Vesubio,
y esperaron siglos,
hasta su descubrimiento.



_______________________________


Con los ojos aún impregnados de la poética de tu tierra (acabo de regresar de Santiago), la nostalgia se me atenúa y expande,ante esta pieza exquisita, con la fluencia del Mapocho y la nitidez de un cielo impecable, apenitas rociado por la niebla.

Excelente entrega, Raúl.

Un saludo desde Buenos Aires.
 
Observa, y si lo haces,
fíjate en el oscuro ditirambo de las nubes,
el perfume en todos los rincones,
los motores, los sifones, aquellas alcobas negras de hollín,
cuando bailamos en frente de fogatas,
en todas las tocatas, en frente de los sueños, de oscuros sueños de sangre,
candente y sofocante, reluciente,
cimbreante, como tus caderas repletas de cadenas,
de espuelas, de tensas esperas,
de muelas visibles, otras colgantes,
reptantes,
que regresan al constante y eternizante horizonte,
que se elevan en fumarolas de volcanes,
cuando canes se congelan en las calles de Pompeya,
aullando de dolor ante tanta ceniza candente,
ante el sino del Vesubio que los mira a todos amenazante,
esperando que la noche se apodere de las gentes,
de las mentes, de todo ser viviente.
Por eso, cuando fijes tu mirada en los lobos de la estepa,
permite que te llenen de aullidos,
de gemidos,
de suaves ladridos,
porque vienen de Pompeya,
regresan de la noche,
son los francotiradores de la especie,
el dulce recuerdo de ese lodo caliente,
esa especie saliente y efervescente,
cuando todo era silencio, después del Vesubio,
y esperaron siglos,
hasta su descubrimiento.





Admirable! Me paso algo con tus letras, a medida que las recorría sentía una voz que me la recitaba, es extraño, pero hay una cadencia que puso a vibrar mi mente, las imágenes sencillamente fascinantes, con un saborcito envolvente que me ha agradado mucho, quede con una buena sensación. Un gusto internarme en tus líneas, besitos
Lau
 
Hola amigo poeta me gustan los poemas como este que me dejan pensando, me parecio muy hermoso.

Un calido abrazo,

Rosa Reeder
 
Observa, y si lo haces,
fíjate en el oscuro ditirambo de las nubes,
el perfume en todos los rincones,
los motores, los sifones, aquellas alcobas negras de hollín,
cuando bailamos en frente de fogatas,
en todas las tocatas, en frente de los sueños, de oscuros sueños de sangre,
candente y sofocante, reluciente,
cimbreante, como tus caderas repletas de cadenas,
de espuelas, de tensas esperas,
de muelas visibles, otras colgantes,
reptantes,
que regresan al constante y eternizante horizonte,
que se elevan en fumarolas de volcanes,
cuando canes se congelan en las calles de Pompeya,
aullando de dolor ante tanta ceniza candente,
ante el sino del Vesubio que los mira a todos amenazante,
esperando que la noche se apodere de las gentes,
de las mentes, de todo ser viviente.
Por eso, cuando fijes tu mirada en los lobos de la estepa,
permite que te llenen de aullidos,
de gemidos,
de suaves ladridos,
porque vienen de Pompeya,
regresan de la noche,
son los francotiradores de la especie,
el dulce recuerdo de ese lodo caliente,
esa especie saliente y efervescente,
cuando todo era silencio, después del Vesubio,
y esperaron siglos,
hasta su descubrimiento.

Sin lugar a duda tu escrito se me ha saltado de lo hermoso y birn logrado a la exepcional manera tuya de hilar estos versos.
un verdadero placer leerte.
abrazos
 
Observa, y si lo haces,
fíjate en el oscuro ditirambo de las nubes,
el perfume en todos los rincones,
los motores, los sifones, aquellas alcobas negras de hollín,
cuando bailamos en frente de fogatas,
en todas las tocatas, en frente de los sueños, de oscuros sueños de sangre,
candente y sofocante, reluciente,
cimbreante, como tus caderas repletas de cadenas,
de espuelas, de tensas esperas,
de muelas visibles, otras colgantes,
reptantes,
que regresan al constante y eternizante horizonte,
que se elevan en fumarolas de volcanes,
cuando canes se congelan en las calles de Pompeya,
aullando de dolor ante tanta ceniza candente,
ante el sino del Vesubio que los mira a todos amenazante,
esperando que la noche se apodere de las gentes,
de las mentes, de todo ser viviente.
Por eso, cuando fijes tu mirada en los lobos de la estepa,
permite que te llenen de aullidos,
de gemidos,
de suaves ladridos,
porque vienen de Pompeya,
regresan de la noche,
son los francotiradores de la especie,
el dulce recuerdo de ese lodo caliente,
esa especie saliente y efervescente,
cuando todo era silencio, después del Vesubio,
y esperaron siglos,
hasta su descubrimiento.

Vaya poeta que forma tan precisa de escribirlo a lo gotico sin duda que tu vocabulario lo usas de la mejor manera es precioso tu poema de principio a fin que verdadero placer leerte abrazos poeta.
 
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POEMA RECOMENDADO POR EL JURADO DE
MUNDOPOESIA.COM
15.01.2009






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