Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Observación
Algunos creen que su cielo tiene
un paraíso terrenal privado,
y esclavizan la mano en el arado
que mantenga en edén lo que conviene.
Que no esperen con ansia la otra esquina
aunque ahora disculpen su pecado
escogiendo de ese mal bocado
a quien comieron capital y mina.
Que no os engañen, extranjeros buenos,
quienes conquistan para ver el oro
cubriendo el cielo de su gran mentira.
También al rayo lo acompaña el trueno
que tarda más para dejar el coro,
pero se escucha cuando el ojo mira.
La madre patria gira
sobre asperezas cuya sangre encula
los que se daban sin perder la gula.
Algunos creen que su cielo tiene
un paraíso terrenal privado,
y esclavizan la mano en el arado
que mantenga en edén lo que conviene.
Que no esperen con ansia la otra esquina
aunque ahora disculpen su pecado
escogiendo de ese mal bocado
a quien comieron capital y mina.
Que no os engañen, extranjeros buenos,
quienes conquistan para ver el oro
cubriendo el cielo de su gran mentira.
También al rayo lo acompaña el trueno
que tarda más para dejar el coro,
pero se escucha cuando el ojo mira.
La madre patria gira
sobre asperezas cuya sangre encula
los que se daban sin perder la gula.