James Daniela
Poeta recién llegado
Observo y callo.
Miro, como un expectador extranjero aquella escena que no entiendo, al menos no puedo comprenderla del todo.
Minutos de silencio quedan vacíos, sin sentido, sin ganas.
Cada cual buscando su propia solución, su propia respuesta a el dolor inmundo que sobrelleva a la frustración.
Observo la vida que me quiere mostrar lo que es vida, y lo que significa vivirla.
Pienso, y trato de sostener que sonreir es parte de la felicidad, de la alegría momentánea, cuando me acuerdo que a veces sonreímos para desafiar a la tristeza.
Me duele, me duele el sentir que no todo es fácil y que olvidar las penas no es posible, no siempre.
Palpo las heridas que aún no cicatrizaron y sigo sintiendo ese fuego quemando por dentro mi pecho, ese que una vez estuvo lleno de suspiros ilusionados, enamorados de vivir.
Hablo, en mi inconsciente me hablo a mí misma y trato de convencerme de que todo estará bien, que ya pasará. ¡Pero que digo! Si esto recién empieza.
Viajo hasta lo más profundo de mis entrañas para entender porqué me siento así, ¿porque? ¿Porque a veces no sabemos la respuesta?
Olvido... ¿Olvido?
Las hojas del otoño marcan su principio y dejan huella en el tiempo, mostrando lo rápido que pasa, y lo lento que curo y lo poco que olvido.
Olvido, no está en mi olvidar. Al parecer mi yo más interno no me deja librarme de lo que ya no es parte de mi.
Sigo sintiendo esa esperanza que sentí en el inicio y me armo de valor para despacharla de mi mente. ¿Porque sentir que se puede intentarlo de nuevo cuando veo del otro lado solo vacío, vacío y nada más?
Lo eché a perder. Cuando pensaba que no estaba equivocada, ¡cuanto me equivoqué!
Que va a quedar de su parte si yo no di lo mejor, no lo di todo.
Valore lo que perdí cuando ya no lo tuve y ese dicho se hace más real en mi.
Hubiese dado más, hubiese hecho más, y eso es lo que me quema.
Porque pasan los años y sigo con el mismo sentimiento de querer intentarlo y cuando lo intento no lo hago de verdad.
Observo y callo. ¿Que más puedo hacer?
Mi propia escena frente a mis ojos y aún no la entiendo.
Miro, como un expectador extranjero aquella escena que no entiendo, al menos no puedo comprenderla del todo.
Minutos de silencio quedan vacíos, sin sentido, sin ganas.
Cada cual buscando su propia solución, su propia respuesta a el dolor inmundo que sobrelleva a la frustración.
Observo la vida que me quiere mostrar lo que es vida, y lo que significa vivirla.
Pienso, y trato de sostener que sonreir es parte de la felicidad, de la alegría momentánea, cuando me acuerdo que a veces sonreímos para desafiar a la tristeza.
Me duele, me duele el sentir que no todo es fácil y que olvidar las penas no es posible, no siempre.
Palpo las heridas que aún no cicatrizaron y sigo sintiendo ese fuego quemando por dentro mi pecho, ese que una vez estuvo lleno de suspiros ilusionados, enamorados de vivir.
Hablo, en mi inconsciente me hablo a mí misma y trato de convencerme de que todo estará bien, que ya pasará. ¡Pero que digo! Si esto recién empieza.
Viajo hasta lo más profundo de mis entrañas para entender porqué me siento así, ¿porque? ¿Porque a veces no sabemos la respuesta?
Olvido... ¿Olvido?
Las hojas del otoño marcan su principio y dejan huella en el tiempo, mostrando lo rápido que pasa, y lo lento que curo y lo poco que olvido.
Olvido, no está en mi olvidar. Al parecer mi yo más interno no me deja librarme de lo que ya no es parte de mi.
Sigo sintiendo esa esperanza que sentí en el inicio y me armo de valor para despacharla de mi mente. ¿Porque sentir que se puede intentarlo de nuevo cuando veo del otro lado solo vacío, vacío y nada más?
Lo eché a perder. Cuando pensaba que no estaba equivocada, ¡cuanto me equivoqué!
Que va a quedar de su parte si yo no di lo mejor, no lo di todo.
Valore lo que perdí cuando ya no lo tuve y ese dicho se hace más real en mi.
Hubiese dado más, hubiese hecho más, y eso es lo que me quema.
Porque pasan los años y sigo con el mismo sentimiento de querer intentarlo y cuando lo intento no lo hago de verdad.
Observo y callo. ¿Que más puedo hacer?
Mi propia escena frente a mis ojos y aún no la entiendo.