La tarde clara, fresca y sosegada,
dulcísimo cantar de un verdecillo,
sutiles los aromas del tomillo,
el agua del estanque remansada.
Los árboles con hoja renovada,
luciendo su color un herrerillo,
la cierva vigilando al cervatillo,
pradera de amarillos jaspeada.
Fragancias con olor de primavera
templando las penumbras el poniente
permiten que el lucero apareciera.
La noche se desliza sugerente
mostrando su negrura tempranera,
poniendo mil estrellas en mi frente.
xxx
Churrete