sebastian Himmnerite
Poeta recién llegado
Cerca de la antigua persiana donde tu horizonte se perdía entre la luz mortecina de la noche bohemia, moriría nuestra flor, hace tiempo agonizante y acordamos por ultima vez unirnos en un mantra sagrado ahogado por las voces de pasión, lujuria, amor, ternura nuestra, fundiendo nuestros corazón en la última llama que vería nuestro cielo perpetuo, seria la última vez dónde morimos, la última llama, la página final del libro que alguna vez leímos juntos, cayó como la última hoja perenne del viejo sauce, fuimos tan nuestros tan individuales, que dejamos de alimentarnos en la flama de nuestro lumbre ardiente, para abrazar la soledad que nos acompañara hasta que la tierra y la senectud sean lo bastante importantes como para dejar de ignorarnos y al preguntarnos los santos que fuimos, tal vez la única voz que responda eso, sean los ecos de un ocaso, si, un ocaso.