¿Quién acuna las luces
del ocaso?
Nunca fue una pregunta retórica.
¿Quién sujeta la mano del viento cuando se disipa, pronto a morir?
¿A dónde van las nieves cuando ya lo han sido todo y se extinguen, como el llanto que finges que jamás existió?…
¿Para qué sirve la poesía, si solo es la luz del mundo y la reencarnación de los amaneceres?
Si solo es el abrazo de Dios…
del ocaso?
Nunca fue una pregunta retórica.
¿Quién sujeta la mano del viento cuando se disipa, pronto a morir?
¿A dónde van las nieves cuando ya lo han sido todo y se extinguen, como el llanto que finges que jamás existió?…
¿Para qué sirve la poesía, si solo es la luz del mundo y la reencarnación de los amaneceres?
Si solo es el abrazo de Dios…