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Ocre y añil

Morgan H.Yabar

Poeta que considera el portal su segunda casa

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Proliferan los rostros entre los engranes.
fragmentos se recuerdan,
se acarician,
se incautan,
en un sórdido estremecer.
Nunca el grito,
ni la lagrima,
ni el suspiro;
fue tan distinto,
su geometría trasmutada,
son filos, que recorren la carne,
revelándose,
como puentes que abren de tajo.

Horizontes rotos se revelan,

como paraísos extraños.

Y te encuentro…

enredando, los ocres y el añil.


 
Última edición:
Proliferan los rostros entre los engranes.
fragmentos se recuerdan,
se acarician,
se incautan,
en un sórdido estremecer.
Nunca el grito,
ni la lagrima,
ni el suspiro;
fue tan distinto,
su geometría trasmutada,
son filos, que recorren la carne,
revelándose,
como puentes que abren de tajo.

Horizontes rotos se revelan,

como paraísos extraños.

Y te encuentro…

enredando, los ocres y el añil.


Apreciado Poeta y Amigo, @ZERO :

Imágenes que persisten en tomar su sitio aun dentro de su incorporeidad. Cuánta sutilidad para traslucir lo sublime en un escenario tan íntimo, nada más trascendental, lo surreal dentro de la propia realidad de lo vivido. Descenso solar, cascada dorada imprimiendo su reflejo en cristales azules. Algo que no se queda (tangible) pero nunca se va (espiritual). Es hermosa toda la historia que envuelve tanto dolor y/o melancolía. Muchas Gracias Zero por compartir tu arte. Recibe un afectuoso saludo y mis mejores deseos
 
El ocre es una tonalidad amarilla y el añil es una especia de azul, chale en este poema sí que me hizo trabajar. La imagen, el poema y la idea el encuentro del si es toda una revelación que vale la pena disfrutar. Me gusta mucho esta evolución de sus letras y me alegra que sea en este foro…


Besitos de fresa amigo como al principio..
 
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Proliferan los rostros entre los engranes.
fragmentos se recuerdan,
se acarician,
se incautan,
en un sórdido estremecer.
Nunca el grito,
ni la lagrima,
ni el suspiro;
fue tan distinto,
su geometría trasmutada,
son filos, que recorren la carne,
revelándose,
como puentes que abren de tajo.

Horizontes rotos se revelan,

como paraísos extraños.

Y te encuentro…

enredando, los ocres y el añil.



Dolor y expresion melancolia que se envuelve en esos tonos tan apreciado por el pintor.
ahi se consuja el sitio de cierta evanescencia que se funce como premisa y necesidad de
la escena intima. excelente. saludos amables de luzyabsenta
 

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