Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Proliferan los rostros entre los engranes.
fragmentos se recuerdan,
se acarician,
se incautan,
en un sórdido estremecer.
Nunca el grito,
ni la lagrima,
ni el suspiro;
fue tan distinto,
su geometría trasmutada,
son filos, que recorren la carne,
revelándose,
como puentes que abren de tajo.
Horizontes rotos se revelan,
como paraísos extraños.
Y te encuentro…
enredando, los ocres y el añil.
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