Octavillas al silencio de tu ausencia

Maktú

Poeta que considera el portal su segunda casa
Vivo a la luz de tus ojos

y en el envés de tu abrigo

porque sólo soy contigo…

y sin ti cultivo abrojos.

Me arrinconan los enojos

cuando marchas de mi lado

y un silencio consternado

me desmiembra en mil despojos.


Un reloj omnipresente

te separa de mi boca

y en las prisas que provoca

te me vas… laboralmente.

Muero de ausencia silente

cuando tomas el camino

y solo tu olor femenino

queda en casa confidente.


Vivo tu nombre en el verso

que surge lego y sagrado,

bien urdido o descuidado,

de esta parte o del reverso.

Antepongo al dios perverso

la bondad de tu sonrisa

dando pábulo a la brisa

que atempera mi universo.


Sufro infeliz si tu mano

no me socorre gustosa,

si no brinda generosa

sanidad por verme sano.

Vivo tu marcha y no gano

y el pecho se me desalma,

y al bullicio de esta calma

me hago polvo cotidiano…


¡Vuelve, mi vida, temprano!
 
Qué belleza!
es como un canto a ese silencio que espera con ansiedad el regreso de la amada...
encantada de leerle, saludos!
 
Vivo a la luz de tus ojos

y en el envés de tu abrigo

porque sólo soy contigo…

y sin ti cultivo abrojos.

Me arrinconan los enojos

cuando marchas de mi lado

y un silencio consternado

me desmiembra en mil despojos.


Un reloj omnipresente

te separa de mi boca

y en las prisas que provoca

te me vas… laboralmente.

Muero de ausencia silente

cuando tomas el camino

y solo tu olor femenino

queda en casa confidente.


Vivo tu nombre en el verso

que surge lego y sagrado,

bien urdido o descuidado,

de esta parte o del reverso.

Antepongo al dios perverso

la bondad de tu sonrisa

dando pábulo a la brisa

que atempera mi universo.


Sufro infeliz si tu mano

no me socorre gustosa,

si no brinda generosa

sanidad por verme sano.

Vivo tu marcha y no gano

y el pecho se me desalma,

y al bullicio de esta calma

me hago polvo cotidiano…


¡Vuelve, mi vida, temprano!
Muy bellos versos para un magnífico poema, me ha encantado amigo Maktú. Un abrazo. Paco.
 
Vivo a la luz de tus ojos

y en el envés de tu abrigo

porque sólo soy contigo…

y sin ti cultivo abrojos.

Me arrinconan los enojos

cuando marchas de mi lado

y un silencio consternado

me desmiembra en mil despojos.


Un reloj omnipresente

te separa de mi boca

y en las prisas que provoca

te me vas… laboralmente.

Muero de ausencia silente

cuando tomas el camino

y solo tu olor femenino

queda en casa confidente.


Vivo tu nombre en el verso

que surge lego y sagrado,

bien urdido o descuidado,

de esta parte o del reverso.

Antepongo al dios perverso

la bondad de tu sonrisa

dando pábulo a la brisa

que atempera mi universo.


Sufro infeliz si tu mano

no me socorre gustosa,

si no brinda generosa

sanidad por verme sano.

Vivo tu marcha y no gano

y el pecho se me desalma,

y al bullicio de esta calma

me hago polvo cotidiano…


¡Vuelve, mi vida, temprano!
Regreso de la amada, un infinito perdido que se
empapa de delirante presencia.
poema para disfrtuar por la magia reducida
que es intensidad para el alma. feliciddades,
luzyabsenta
 

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