El morador de la noche
Poeta recién llegado
Si las palabras fueran navajas,
ya hubiesed muerto más de una vez.
Si las palabras fuesen sangre,
ya la hubiese bebido toda de un trago.
Y dar en el blanco con una flecha,
solamente lo hice está vez.
Porque siempre hay alguién detrás de mí,
susurrandome tal vez o gritándome.
No cuentes conmigo para contar contigo,
porque he calcinado en recuerdos
lo que quedaba de tus sonrisas,
diciendole adiós a tus besos.
Un Do 7 invertido marca el final del compás,
que dura cuatro tiempos, infinitos.
Y los dedos que no usé, ahora interpretan
en semicorchea mi despedida, desconcertados...
ya hubiesed muerto más de una vez.
Si las palabras fuesen sangre,
ya la hubiese bebido toda de un trago.
Y dar en el blanco con una flecha,
solamente lo hice está vez.
Porque siempre hay alguién detrás de mí,
susurrandome tal vez o gritándome.
No cuentes conmigo para contar contigo,
porque he calcinado en recuerdos
lo que quedaba de tus sonrisas,
diciendole adiós a tus besos.
Un Do 7 invertido marca el final del compás,
que dura cuatro tiempos, infinitos.
Y los dedos que no usé, ahora interpretan
en semicorchea mi despedida, desconcertados...
Armando Madrid Arce