darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
La esencia de lo cotidiano
va violando lo trascendental.
La belleza se maquilla con el labial
de la frivolidad,
usa los tacones del viento,
se viste en la intemperie demostrando
el erotismo de lo ridículo.
Le dibujo un sueño al firmamento,
hago caricaturas en la faz
de un dios hecho sombra.
¿Es nuestra la melancolía?
Un gen intrínseco agota un instante,
lo carcome,
lo digiere.
Jugando con lo Eterno
toco la melodía multidimensional
de mis anhelos.
Te lame el amor con su viscosa lengua,
la ternura íntima
y breve de un cupido kamikaze.
Se automatizan mujeres
en mi psiquis,
huyen
y a la distancia se ríen,
les da temor presentarse.
Despierto en el onirismo,
me agoto al ver tantos cisnes.
En los comerciales mentales
una esquela rosa me recuerda
un dulce olor.
¿Quién me dio el don de sentir dolor?