Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
que atrapar estrellas con la mano
y atesorarlas cual diamantes en botón
por si acaso en un desliz del corazón
hay que jurar amor por uno u once cielos
y regarlas
y podarlas para que su brillo sea mas extenso
tantear de vez en cuando cada punta
hasta encontrar la más certera
para usarla como aguja
por si acaso hay que forjar
tatuajes de marino en el pecho
que aseguren
que atestigüen
o que sean ofrenda del amor eterno
se me ocurre que es sencillo reposar
sobre las manos las mejillas
y decir un nombre
y apenarse por decirlo como suena
y no como se siente
y salir de ese marasmo
a buscar cortezas cielos o paredes
y ensayar en uno y el otro la caligrafía perfecta
hasta que con sólo dos palabras
quede el fiel grabado de un corazón atravesado
por el tallo de una rosa
se me ocurre que no hay nada mas sencillo
que aburrirse entre caricias para el alma,
y tomarlas con soberbia
y mirarlas como obvias
y caer en la rutina
y creer que aquella mano que bajaban las estrellas
no acaricia como dios o como diosa
y saber o no saber
que el amor es bella cosa que se guarda en un castillo
y que hay almas sencillas que todo lo ven sencillo
y para protegerse suben los puentes levadizos
aunque el de las manos sufra
aunque los luceros caigan
aunque los diamantes mueran cual
agua salada
despeñándose por las mejillas.
Due® 13.08.10
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