Tobare
Poeta recién llegado
Oda a la mujer libre.
El tiempo goteaba sobre la humanidad
y la historia se escribía
por magmas varoniles,
así fueron los siglos goteando
con inepto machismo
¡Eran los pesados siglos de machismo!
tiempos de ataduras
para tu navegar descalzo.
Se te negaban las alas del placer,
se te cerraban las ventanas de los cielos.
Y en esos años de hombres
repletos de fuerza desmedida,
no logramos más que tierra estéril
sembradas con guerras e injusticias,
escupitajos hacia el débil
y caras aplastadas por botas
de turno e inmundicia.
Las sociedades lloraban
por lo exhausto que resultaba,
tenerte oprimida
entre fajas y corsés,
entre cortesía artificial
y humeante maquillaje,
te cincelaban sumisa
para retener tu belleza natural
como luna encerrada en telescopio.
El nudo estaba atado
mientras tu pernoctabas
acurrucada en tu nido recóndito:
esperabas las salidas oportunas
para calmar el llanto derrotado,
movediza entre las sombras
y las secretas libertades.
El tiempo fue pasando.
Y tu gloria entre relieves cordilleranos
se fue desencadenando,
volvía a la tierra y a los ríos,
con soltura cabalgante,
con la luz de la alegría,
con bandera izada a pecho desnudo.
Las voces femeninas
retumbaban en los lagos y paisajes.
"¡Protesta compañera!
Entretejamos juntas el siglo veinte"
nos narraban los carteles
bajo lunas policiales...
Así danzaste en las pistas
de las sociedades oprimidas,
y tu cintura melodiosa
se entregaba
a los segundos del minutero,
echaste a volar tu sonrisa canaria
a la vida de todos los hombres,
y te posaste en las ramas musculares
de los corazones fatigados.
Demostraste la falta inexistente
de los agarres pasajeros.
Y volvió tu melena enmarañada
de matriarca poderosa.
Te damos las gracias por volver.
Pero aun no hay celebración
porque continúa como comidilla
el conservadurismo pestilente
que todavía quiere que la cocina
sea tu santuario enrejado.
Por eso seguiremos luchando cotidianos
compañeros todos, codo a codo,
para que vuelvas
a ser la noche estrellada
iluminando las cavernas.
Y que en el alboroto de los besos
la igualdad sea certera.
26 de Marzo de 2014, Santiago
El tiempo goteaba sobre la humanidad
y la historia se escribía
por magmas varoniles,
así fueron los siglos goteando
con inepto machismo
¡Eran los pesados siglos de machismo!
tiempos de ataduras
para tu navegar descalzo.
Se te negaban las alas del placer,
se te cerraban las ventanas de los cielos.
Y en esos años de hombres
repletos de fuerza desmedida,
no logramos más que tierra estéril
sembradas con guerras e injusticias,
escupitajos hacia el débil
y caras aplastadas por botas
de turno e inmundicia.
Las sociedades lloraban
por lo exhausto que resultaba,
tenerte oprimida
entre fajas y corsés,
entre cortesía artificial
y humeante maquillaje,
te cincelaban sumisa
para retener tu belleza natural
como luna encerrada en telescopio.
El nudo estaba atado
mientras tu pernoctabas
acurrucada en tu nido recóndito:
esperabas las salidas oportunas
para calmar el llanto derrotado,
movediza entre las sombras
y las secretas libertades.
El tiempo fue pasando.
Y tu gloria entre relieves cordilleranos
se fue desencadenando,
volvía a la tierra y a los ríos,
con soltura cabalgante,
con la luz de la alegría,
con bandera izada a pecho desnudo.
Las voces femeninas
retumbaban en los lagos y paisajes.
"¡Protesta compañera!
Entretejamos juntas el siglo veinte"
nos narraban los carteles
bajo lunas policiales...
Así danzaste en las pistas
de las sociedades oprimidas,
y tu cintura melodiosa
se entregaba
a los segundos del minutero,
echaste a volar tu sonrisa canaria
a la vida de todos los hombres,
y te posaste en las ramas musculares
de los corazones fatigados.
Demostraste la falta inexistente
de los agarres pasajeros.
Y volvió tu melena enmarañada
de matriarca poderosa.
Te damos las gracias por volver.
Pero aun no hay celebración
porque continúa como comidilla
el conservadurismo pestilente
que todavía quiere que la cocina
sea tu santuario enrejado.
Por eso seguiremos luchando cotidianos
compañeros todos, codo a codo,
para que vuelvas
a ser la noche estrellada
iluminando las cavernas.
Y que en el alboroto de los besos
la igualdad sea certera.
26 de Marzo de 2014, Santiago
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