Oda al Amor
Oh, amor profundo, eterno y sin medida,
chispa que enciende y llama que no apaga,
luz que persiste en medio de la vida,
fuerza serena que el dolor no embriaga.
Eres destello, júbilo y camino,
fugaz alegría que se hace eterna,
el dulce encuentro y el callado sino,
bajo el cielo y la tierra que gobiernas.
No solo en risas vives, amor santo,
pues más allá del gozo pasajero,
te hallamos fiel en llanto y desencanto,
un eco suave y fiel, siempre sincero.
Pues eres más que efímera alegría,
eres raíz y cielo, llama y calma,
la esencia que en silencio da armonía,
y el noble pulso que sostiene el alma.
Aun cuando el sol se apague en el ocaso,
permaneces, amor, inmenso y cierto,
en la mirada fiel, en cada abrazo,
viviendo en el adiós y el dulce encuentro.
Así eres tú, amor, fuerza sin nombre,
huella que late en cada ser humano,
un lazo universal que alivia al hombre,
y hace del mundo hogar, dulce y cercano.
Oh, amor profundo, eterno y sin medida,
chispa que enciende y llama que no apaga,
luz que persiste en medio de la vida,
fuerza serena que el dolor no embriaga.
Eres destello, júbilo y camino,
fugaz alegría que se hace eterna,
el dulce encuentro y el callado sino,
bajo el cielo y la tierra que gobiernas.
No solo en risas vives, amor santo,
pues más allá del gozo pasajero,
te hallamos fiel en llanto y desencanto,
un eco suave y fiel, siempre sincero.
Pues eres más que efímera alegría,
eres raíz y cielo, llama y calma,
la esencia que en silencio da armonía,
y el noble pulso que sostiene el alma.
Aun cuando el sol se apague en el ocaso,
permaneces, amor, inmenso y cierto,
en la mirada fiel, en cada abrazo,
viviendo en el adiós y el dulce encuentro.
Así eres tú, amor, fuerza sin nombre,
huella que late en cada ser humano,
un lazo universal que alivia al hombre,
y hace del mundo hogar, dulce y cercano.