Oda circular
Vuela
vuela alto virtuoso poeta,
ya abandona tus terrenas ataduras
cumplida con holgura la jornada generosa,
vuela alto hasta alcanzar tu morada de reposo;
allí tendrás a mano la llave de la fuente milagrosa
donde brotará a tu antojo, la lluvia de luz inspiradora
que volcarás sobre ávidos mortales con mano perezosa
cuando decidas escuchar nuestra débil, humilde rogatoria,
gozando, para siempre, de la mayor y bien ganada gloria.
Rodeado de los grandes poetas de la historia, desde allí
alentarás en su esporádico trabajo a las esquivas musas
las cuales quizá seducidas por tus obras tan profusas
sumisas vendrán a mejorar nuestras pobres oratorias
que juntos, alto cantaremos para ensalzarte a ti
intentando que ese canto llegue a tus oídos
pensando, que tal vez, se vean heridos,
al escuchar que este verso baladí
dedicamos doloridos.
Eduardo León de la Barra