Calimero
Poeta recién llegado
Quiere los fuegos fatuos apagar,
el agua que embelesa el horizonte
cabalgando nostalgias por el mar
tras el canto celeste del sinsonte.
Remonta por lo efímero, veleta
que el aliento de soles escudriña
donde el ocaso encumbra la meseta
azogada, acostándose en la viña.
Concibe por las pieles, absoluta,
henchida en el sabor de instantes plenos
cuando tañe el rubor comiendo fruta
que hierve en la palabra de los senos.
Acaso el tiempo alumbre su mirada
como el sabio corcel que viaja al trote
cuando enhebra silente la alborada
del deseo sacándonos a flote;
cuando se ha declarado la belleza
de la musa entregada por las bodas
encumbrando el espíritu en certeza
y canto universal de eternas odas.
el agua que embelesa el horizonte
cabalgando nostalgias por el mar
tras el canto celeste del sinsonte.
Remonta por lo efímero, veleta
que el aliento de soles escudriña
donde el ocaso encumbra la meseta
azogada, acostándose en la viña.
Concibe por las pieles, absoluta,
henchida en el sabor de instantes plenos
cuando tañe el rubor comiendo fruta
que hierve en la palabra de los senos.
Acaso el tiempo alumbre su mirada
como el sabio corcel que viaja al trote
cuando enhebra silente la alborada
del deseo sacándonos a flote;
cuando se ha declarado la belleza
de la musa entregada por las bodas
encumbrando el espíritu en certeza
y canto universal de eternas odas.