Odiame para siempre por favor.
Odiame sin miedo a las consecuencias,
odiame esta noche entre tormentas,
porque éste amor está próximo a morir.
Odiame eternamente te lo pido.
Odiame sin temor a la indiferencia,
odiame trangando lágrimas de aspereza
porque tú y yo llegamos al olvido.
Y recuérdame en cada sueño
como tu amante prohibido,
mientras lo beses a él vistiéndolo de mí...
Y en cada palabra de pleno cariño,
guardando entre frases un "te quiero a tí".
Odiame para siempre, odiame.
Odiame hasta que más no puedas,
odiame sin siquiera perder tus fuerzas,
porque de nosotros dos no brotará nada más.
Odiame al despertar cada día.
Odiame hasta el agonizar de la conciencia,
odiame hasta borrar completamente mi presencia,
pues ni en el viento quiero rondar.
Y recuérdame en cada suspiro
como tu guerrero caido,
mientras lo acaricies a él sintiéndome a mí...
Y en cada auge de pleno delirio,
entre miradas tácitas, imaginando un "te deseo a tí".
Odiame eternamente por favor.
Odiame sin piedad ni clemencia,
odiame haste en el infierno perder la cuenta,
pues yo... ya comencé a odiarte a tí.
Odiame sin miedo a las consecuencias,
odiame esta noche entre tormentas,
porque éste amor está próximo a morir.
Odiame eternamente te lo pido.
Odiame sin temor a la indiferencia,
odiame trangando lágrimas de aspereza
porque tú y yo llegamos al olvido.
Y recuérdame en cada sueño
como tu amante prohibido,
mientras lo beses a él vistiéndolo de mí...
Y en cada palabra de pleno cariño,
guardando entre frases un "te quiero a tí".
Odiame para siempre, odiame.
Odiame hasta que más no puedas,
odiame sin siquiera perder tus fuerzas,
porque de nosotros dos no brotará nada más.
Odiame al despertar cada día.
Odiame hasta el agonizar de la conciencia,
odiame hasta borrar completamente mi presencia,
pues ni en el viento quiero rondar.
Y recuérdame en cada suspiro
como tu guerrero caido,
mientras lo acaricies a él sintiéndome a mí...
Y en cada auge de pleno delirio,
entre miradas tácitas, imaginando un "te deseo a tí".
Odiame eternamente por favor.
Odiame sin piedad ni clemencia,
odiame haste en el infierno perder la cuenta,
pues yo... ya comencé a odiarte a tí.