Odio el sabor amargo que me deja la tarde
cuando lentamente agoniza mi ser bajo
el manto de tu ausencia y descompuestas
caen las hojas del abeto. La raíz de la tierra
se desploma, el aire delicioso se derriba
en la occidental negrura del olvido.
Y dime tu si aun me esperas, si tus ojos
aun guardan el aliento intacto de amor,
si en la mustia lejanía donde te guardas
me contienes y esperas sutilmente.
Perdóname por no embriagarme con
tu mismo sol. Estoy tan ausente de la
primavera que formaste para los dos
y tan ahogado en este inmenso miasma
de desolación. Formas parte inmutable
de mi respiración aun cuando raye
el día y yo maldito despiadado me olvide
de tu dulce mirar. Tus caricias me inundan en dolor.
Tu aliento entristecido me desploma.
Perdóname. Mi sed no es tan grande para
beber de las aguas cristalinas de tu manantial.
cuando lentamente agoniza mi ser bajo
el manto de tu ausencia y descompuestas
caen las hojas del abeto. La raíz de la tierra
se desploma, el aire delicioso se derriba
en la occidental negrura del olvido.
Y dime tu si aun me esperas, si tus ojos
aun guardan el aliento intacto de amor,
si en la mustia lejanía donde te guardas
me contienes y esperas sutilmente.
Perdóname por no embriagarme con
tu mismo sol. Estoy tan ausente de la
primavera que formaste para los dos
y tan ahogado en este inmenso miasma
de desolación. Formas parte inmutable
de mi respiración aun cuando raye
el día y yo maldito despiadado me olvide
de tu dulce mirar. Tus caricias me inundan en dolor.
Tu aliento entristecido me desploma.
Perdóname. Mi sed no es tan grande para
beber de las aguas cristalinas de tu manantial.