Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
¿De que hablar?
cuando el sol se escurre entre dedos,
con la necedad ambulante,
de un recital estúpido,
cargado de solo mentiras...
¿De que hablar?
Con el nudo en la garganta,
de miles de interrogantes,
y solo una respuesta,
solo una maldita verdad...
Confusos paladares,
que degustan las letras,
con la tinta negra escrita,
marca de dedos,
con el paso del tiempo,
será lenguaje... serán recuerdos...
Que acaricie a la serpiente,
con la manzana que no corrompió,
si el siseo de talantes,
es orgulloso proceder,
en las ramas del siglo precedente,
sin que arraigue profundo...
Amargo será el salivar,
sin que se pueda curar con miel,
encontrando la aguja,
que condene el pensamiento abstracto,
con la peripecia de una noche silenciosa,
marcada por lobos... por Luna,
Insista la condena,
de un toque de trompeta,
que sirva de ejemplo,
para la necedad de los conscriptos,
de falsos profetas,
convertidos a polvo... a hiel,
Calvas ideas,
con la cimiente prestada,
en el holgazán puerto,
donde una vela se extingue,
para cercenar los portentos,
del mar embravecido...
Que la bruja arrope el testamento,
si entre estas letras,
encontrarás las llamas de mi enigma,
si entre estas letras,
ahogaras la sangre de inocentes,
cuando arranque corazones...
Con la daga de obsidiana,
con el rugido de jaguares,
que sea la penumbra su destierro,
entre los huesos podridos,
entre la casta de los héroes...
Vale... vale una onza de oro,
y ninguna de llanto,
¡Ah el andar del ciego!
¡El vestido del profano!
¡Llamas de odio!...
¿De que hablar?
cuando este me consume,
tragando mis sentimientos,
abandonado al deseo insistente,
de clavar tu cabeza en una estaca,
con el odio más asqueroso y profundo,
¿De que hablar?
si solo fango procede del cielo,
si solo pus se derrama en las entrañas,
de aquellos miserables que se llamaron mis enemigos,
aun cuando jamás ponga suficientes clavos...
Epitafio de rencores,
escritos con la sangre sobre marfil,
esculturas de saliva,
con las palabras soeces,
que corromperán al caballero...
Odio señores míos,
simple y completo Odio...
Amén
L.V.
cuando el sol se escurre entre dedos,
con la necedad ambulante,
de un recital estúpido,
cargado de solo mentiras...
¿De que hablar?
Con el nudo en la garganta,
de miles de interrogantes,
y solo una respuesta,
solo una maldita verdad...
Confusos paladares,
que degustan las letras,
con la tinta negra escrita,
marca de dedos,
con el paso del tiempo,
será lenguaje... serán recuerdos...
Que acaricie a la serpiente,
con la manzana que no corrompió,
si el siseo de talantes,
es orgulloso proceder,
en las ramas del siglo precedente,
sin que arraigue profundo...
Amargo será el salivar,
sin que se pueda curar con miel,
encontrando la aguja,
que condene el pensamiento abstracto,
con la peripecia de una noche silenciosa,
marcada por lobos... por Luna,
Insista la condena,
de un toque de trompeta,
que sirva de ejemplo,
para la necedad de los conscriptos,
de falsos profetas,
convertidos a polvo... a hiel,
Calvas ideas,
con la cimiente prestada,
en el holgazán puerto,
donde una vela se extingue,
para cercenar los portentos,
del mar embravecido...
Que la bruja arrope el testamento,
si entre estas letras,
encontrarás las llamas de mi enigma,
si entre estas letras,
ahogaras la sangre de inocentes,
cuando arranque corazones...
Con la daga de obsidiana,
con el rugido de jaguares,
que sea la penumbra su destierro,
entre los huesos podridos,
entre la casta de los héroes...
Vale... vale una onza de oro,
y ninguna de llanto,
¡Ah el andar del ciego!
¡El vestido del profano!
¡Llamas de odio!...
¿De que hablar?
cuando este me consume,
tragando mis sentimientos,
abandonado al deseo insistente,
de clavar tu cabeza en una estaca,
con el odio más asqueroso y profundo,
¿De que hablar?
si solo fango procede del cielo,
si solo pus se derrama en las entrañas,
de aquellos miserables que se llamaron mis enemigos,
aun cuando jamás ponga suficientes clavos...
Epitafio de rencores,
escritos con la sangre sobre marfil,
esculturas de saliva,
con las palabras soeces,
que corromperán al caballero...
Odio señores míos,
simple y completo Odio...
Amén
L.V.