Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Quién me entregó a la marginidad?
Sería la sombra de tanta imperfección en mí,
o la culpa de mi nacimiento tardío
cuando no debí nacer.
Que hizo mi lucha por la vida
una costumbre de pelear con todo y con todos
para poder salir de la discriminación
y no llamarme más: invalida.
No he encontrado más odio que este odio para la frívola palabra,
y para mí, cuando mi mente
no alcanza a vencer las agonías de la guerra
en contra de la misma marca,
he de odiarme.
Y mil solsticios de odio con su dedo índice
siguen señalando mi culpabilidad.
Por eso
ahora entiendo las palabras de aquel que fue dado a las naciones:
"¿Quién me librará del cuerpo
que está padeciendo esta muerte?"
Soy la cautiva a una ley
que nunca podré vencer.
Sería la sombra de tanta imperfección en mí,
o la culpa de mi nacimiento tardío
cuando no debí nacer.
Que hizo mi lucha por la vida
una costumbre de pelear con todo y con todos
para poder salir de la discriminación
y no llamarme más: invalida.
No he encontrado más odio que este odio para la frívola palabra,
y para mí, cuando mi mente
no alcanza a vencer las agonías de la guerra
en contra de la misma marca,
he de odiarme.
Y mil solsticios de odio con su dedo índice
siguen señalando mi culpabilidad.
Por eso
ahora entiendo las palabras de aquel que fue dado a las naciones:
"¿Quién me librará del cuerpo
que está padeciendo esta muerte?"
Soy la cautiva a una ley
que nunca podré vencer.