pometeo
Poeta fiel al portal
Sol se olvido de salir
y ultimo tren entre tú y yo
acababa de partir.
Y me quede en la estación
y lluvia me calo,
como tus caros besos.
Y frío se agarro a mi alma desgarrada
y contra rocas rompieron mis huesos.
Y tus armadas desalmadas
hicieron presos
en mi armada desarmada
rendida a tus atrezos,
y de nada me sirvieron rezos
cuando me hice pedazos.
Derramar el mar por los ojos
me seco y me quede en despojos.
Y torrentes arrastraron mis pellejos,
y tormentas mil tormentos.
Y olas trajeron tus adioses, como a Ulises,
y resacas se llevaron tus risas y tus roces,
tus prisas y tus coces,
que todavía me escueces como el escocés en las cicatrices.
Palabras se las llevo el Bóreas,
y me diste por muerto,
y dioses envidiosos del idilio me llevaron mar adentro,
condenado a no probar las manzanas de tu huerto,
por dejar ciego en un entuerto,
al gigante de tu amor ya tuerto.
Y palabras se las llevo el viento,
y nunca se acaba este maldito cuento,
que diabla me tentó y yo pobre pecador
caí al primer intento, que tonto.
Y no curaba mis heridas ningún ungüento,
que de nada me sirvieron lamentos,
que anduve entre los muertos
de este cementerio de cemento,
que me quede sin aliento,
que sirenas me llamaron
pero andaba maniatado al mástil de tu recuerdo.
¿Por qué ya no recuerdo lo que es estar cuerdo?
¿Por qué ahora ya siempre me pierdo
en el camino de vuelta a casa?
¿Cómo fue que me echaste en el alpiste cicuta?
¿Por qué me pesa el cielo?
Y parece llover solo sobre mi cabeza
agua de borrajas ...
y ultimo tren entre tú y yo
acababa de partir.
Y me quede en la estación
y lluvia me calo,
como tus caros besos.
Y frío se agarro a mi alma desgarrada
y contra rocas rompieron mis huesos.
Y tus armadas desalmadas
hicieron presos
en mi armada desarmada
rendida a tus atrezos,
y de nada me sirvieron rezos
cuando me hice pedazos.
Derramar el mar por los ojos
me seco y me quede en despojos.
Y torrentes arrastraron mis pellejos,
y tormentas mil tormentos.
Y olas trajeron tus adioses, como a Ulises,
y resacas se llevaron tus risas y tus roces,
tus prisas y tus coces,
que todavía me escueces como el escocés en las cicatrices.
Palabras se las llevo el Bóreas,
y me diste por muerto,
y dioses envidiosos del idilio me llevaron mar adentro,
condenado a no probar las manzanas de tu huerto,
por dejar ciego en un entuerto,
al gigante de tu amor ya tuerto.
Y palabras se las llevo el viento,
y nunca se acaba este maldito cuento,
que diabla me tentó y yo pobre pecador
caí al primer intento, que tonto.
Y no curaba mis heridas ningún ungüento,
que de nada me sirvieron lamentos,
que anduve entre los muertos
de este cementerio de cemento,
que me quede sin aliento,
que sirenas me llamaron
pero andaba maniatado al mástil de tu recuerdo.
¿Por qué ya no recuerdo lo que es estar cuerdo?
¿Por qué ahora ya siempre me pierdo
en el camino de vuelta a casa?
¿Cómo fue que me echaste en el alpiste cicuta?
¿Por qué me pesa el cielo?
Y parece llover solo sobre mi cabeza
agua de borrajas ...
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