La Cruz Caida
Poeta recién llegado
Los destellos de la noche
hicieron moribundos tus hombros,
tu vientre, tu rostro,
todo parecía la silueta del viento que caía,
que lloraba,
que gritaba desesperado al rastro carmesí
que dejaron tus caricias.
Pues que es el amor, si no mas
que el rastro de sonrisas que murieron en tu piel,
que se perdieron en tu mirada,
que perecen alicaídos en el suave ruido de tu andar,
y te buscan desesperados en el calido acido de la creación,
del momento en que mi cuerpo necesita aliarse a tu aliento,
y te vuelves carne sobre carne,
besos sobre besos,
esencia en mi esencia,
y conviertes el nido ya destrozado,
en amor nuevo,
en calidos cantos y tormentas acalladas,
y ahogas el silencio con el amor
que suave rueda por tus brazos,
que deshace tus sollozos,
que regala poesía en el camino del desheredado,
y muerte al que regala muerte.
Pues que es el amor,
si no renacer en tus pasos,
sentirte ya lejana de los míos,
y amarte y beberte,
ya no por necesidad
sino
por mandato del viento,
por ley del mudo,
por poder de aquel que no ha nacido.
Y amarte en la matanza
y en el nacimiento,
en la vida y solo en la vida;
pues mi cuerpo se limita a amar,
amar tus sueños, tus miradas,
y a trazar con ese amor callado
que solo imagino pues no siento,
que es tan grande para mi,
que el corazón ah compactado y ah guardado en mi sonrisa,
pues en la misma es inmortal y eterno.
Pues te amo tan callado,
que todo el mundo lo sabe y todo el mundo lo siente.
!Ave a ti mi Diosa.
Pues hoy te rindo tributo
para mañana seguirte en la muerte!
hicieron moribundos tus hombros,
tu vientre, tu rostro,
todo parecía la silueta del viento que caía,
que lloraba,
que gritaba desesperado al rastro carmesí
que dejaron tus caricias.
Pues que es el amor, si no mas
que el rastro de sonrisas que murieron en tu piel,
que se perdieron en tu mirada,
que perecen alicaídos en el suave ruido de tu andar,
y te buscan desesperados en el calido acido de la creación,
del momento en que mi cuerpo necesita aliarse a tu aliento,
y te vuelves carne sobre carne,
besos sobre besos,
esencia en mi esencia,
y conviertes el nido ya destrozado,
en amor nuevo,
en calidos cantos y tormentas acalladas,
y ahogas el silencio con el amor
que suave rueda por tus brazos,
que deshace tus sollozos,
que regala poesía en el camino del desheredado,
y muerte al que regala muerte.
Pues que es el amor,
si no renacer en tus pasos,
sentirte ya lejana de los míos,
y amarte y beberte,
ya no por necesidad
sino
por mandato del viento,
por ley del mudo,
por poder de aquel que no ha nacido.
Y amarte en la matanza
y en el nacimiento,
en la vida y solo en la vida;
pues mi cuerpo se limita a amar,
amar tus sueños, tus miradas,
y a trazar con ese amor callado
que solo imagino pues no siento,
que es tan grande para mi,
que el corazón ah compactado y ah guardado en mi sonrisa,
pues en la misma es inmortal y eterno.
Pues te amo tan callado,
que todo el mundo lo sabe y todo el mundo lo siente.
!Ave a ti mi Diosa.
Pues hoy te rindo tributo
para mañana seguirte en la muerte!