Ofelia sigue en el estanque,
hojas, perlas y charamos
surten a su cara belleza
pelo vivo, rostro muerto,
vestido vestido de suerte.
En el Olimpo,
aviones bombardean poltronas desocupadas
de dioses ocupados
!Levántate, Ofelia y anda!
¿No ves que me he visto temprano? ...
Los monumentos nacen a tiempo
isleños de atuendos curtidos
provocan el arenal
con bocetos ocultos en escuálidos escritorios
gavetas atestadas de prosas muertas de ambición.
El portal del embuste se remoja
con sudor fúnebre de torpes maniquíes
Al fuego de contorsionistas decadentes.
Se apresuró el cortejo de los cangrejos
gotas bajaron en fila india al dormitorio de los naipes
un golpe zurdo de espanto
mejilla nodriza abastece la chatarra de memoria oportuna.
Plenilunio, noche clara
en la curva el tamarindo rebosa de semillas
el regreso de saltamontes enamorados.
Atravesando un paisaje de caimanes y caballos
fauces locas encuentran el manjar
Herraduras oxidadas cantan al trote.
Espejo burlón suspendido en un charco
en la acera, un dibujo que presume su inocencia
niños mueren en sus nidos
pedradas perdidas a óvulos y madres
pájaros corretean en el platanal:
hazaña que termina en chiste olvidado.
El ungido pregunta a su esqueleto:
¿Dónde puse mis zapatos?
¿Dónde está la primavera?
Zapatos y primaveras
descongelados en cielo des-bordado,
lluvia de estambres y agujetas
en ríos de abrigos y bufandas.
Ofelia sigue en el estanque, muda, sorda, sin aliento y bella.
¡levántate Ofelia y anda! Prepárame el café
¿no ves que me voy y no vuelvo? .
hojas, perlas y charamos
surten a su cara belleza
pelo vivo, rostro muerto,
vestido vestido de suerte.
En el Olimpo,
aviones bombardean poltronas desocupadas
de dioses ocupados
!Levántate, Ofelia y anda!
¿No ves que me he visto temprano? ...
Los monumentos nacen a tiempo
isleños de atuendos curtidos
provocan el arenal
con bocetos ocultos en escuálidos escritorios
gavetas atestadas de prosas muertas de ambición.
El portal del embuste se remoja
con sudor fúnebre de torpes maniquíes
Al fuego de contorsionistas decadentes.
Se apresuró el cortejo de los cangrejos
gotas bajaron en fila india al dormitorio de los naipes
un golpe zurdo de espanto
mejilla nodriza abastece la chatarra de memoria oportuna.
Plenilunio, noche clara
en la curva el tamarindo rebosa de semillas
el regreso de saltamontes enamorados.
Atravesando un paisaje de caimanes y caballos
fauces locas encuentran el manjar
Herraduras oxidadas cantan al trote.
Espejo burlón suspendido en un charco
en la acera, un dibujo que presume su inocencia
niños mueren en sus nidos
pedradas perdidas a óvulos y madres
pájaros corretean en el platanal:
hazaña que termina en chiste olvidado.
El ungido pregunta a su esqueleto:
¿Dónde puse mis zapatos?
¿Dónde está la primavera?
Zapatos y primaveras
descongelados en cielo des-bordado,
lluvia de estambres y agujetas
en ríos de abrigos y bufandas.
Ofelia sigue en el estanque, muda, sorda, sin aliento y bella.
¡levántate Ofelia y anda! Prepárame el café
¿no ves que me voy y no vuelvo? .