Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oferente
Tus ropas, sobre el suelo, con incuria,
has ido descendiendo mientras miras
la hoguera de mis ojos y suspiras,
haciendo más intensa... mi lujuria.
El recato es, ahora, prenda espuria
que lejos de tu carne y alma, tiras.
Sobre el lecho tu tibio cuerpo giras;
nos golpea, el deseo…¡con gran furia!
Tu belleza lasciva y oferente
humedece mis labios de ansiedad;
me otorgas absoluta libertad
y me dejas amarte...simplemente.
Afuera se adormece la ciudad,
adentro, el cielo, en la piel, se siente.
Tus ropas, sobre el suelo, con incuria,
has ido descendiendo mientras miras
la hoguera de mis ojos y suspiras,
haciendo más intensa... mi lujuria.
El recato es, ahora, prenda espuria
que lejos de tu carne y alma, tiras.
Sobre el lecho tu tibio cuerpo giras;
nos golpea, el deseo…¡con gran furia!
Tu belleza lasciva y oferente
humedece mis labios de ansiedad;
me otorgas absoluta libertad
y me dejas amarte...simplemente.
Afuera se adormece la ciudad,
adentro, el cielo, en la piel, se siente.
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