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Ayax

Poeta que considera el portal su segunda casa
Oferente

Tus ropas, sobre el suelo, con incuria,
has ido descendiendo mientras miras
la hoguera de mis ojos y suspiras,
haciendo más intensa... mi lujuria.


El recato es, ahora, prenda espuria
que lejos de tu carne y alma, tiras.
Sobre el lecho tu tibio cuerpo giras;
nos golpea, el deseo…¡con gran furia!


Tu belleza lasciva y oferente
humedece mis labios de ansiedad;
me otorgas absoluta libertad
y me dejas amarte...simplemente.

Afuera se adormece la ciudad,
adentro, el cielo, en la piel, se siente.



 
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Tus ropas, sobre el suelo, con incuria,
has ido descendiendo mientras miras
la hoguera de mis ojos y suspiras,
haciendo más intensa... mi lujuria.


El recato es, ahora, prenda espuria
que lejos de tu carne y alma, tiras.
Sobre el lecho tu tibio cuerpo giras;
nos golpea, el deseo…¡con gran furia!


Tu belleza lasciva y oferente
humedece mis labios de ansiedad;
me otorgas absoluta libertad
y me dejas amarte...simplemente.
Afuera se adormece la ciudad
adentro, el cielo, en la piel, se siente.




Excelentes y ardientes versos amigo Ayax. Un placer su lectura.
Un abrazo.
 
Hola Halcón:
Gracias, amigo, por hacerte presente en mis letras, siempre es grato encontrar tus comentarios. Un cordial saludo, Poeta.
 
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Tus ropas, sobre el suelo, con incuria,
has ido descendiendo mientras miras
la hoguera de mis ojos y suspiras,
haciendo más intensa... mi lujuria.


El recato es, ahora, prenda espuria
que lejos de tu carne y alma, tiras.
Sobre el lecho tu tibio cuerpo giras;
nos golpea, el deseo…¡con gran furia!


Tu belleza lasciva y oferente
humedece mis labios de ansiedad;
me otorgas absoluta libertad
y me dejas amarte...simplemente.
Afuera se adormece la ciudad
adentro, el cielo, en la piel, se siente.




Por qué no me sorprende este OFERENTE. Es contagioso y mágico el relato de dos cuerpos en el deseo de hacer el amor.
Como siempre sin metáforas, clarito como el agua. Felicidades Poetas. Un abrazo compañero de letras.-
 
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Tus ropas, sobre el suelo, con incuria,
has ido descendiendo mientras miras
la hoguera de mis ojos y suspiras,
haciendo más intensa... mi lujuria.


El recato es, ahora, prenda espuria
que lejos de tu carne y alma, tiras.
Sobre el lecho tu tibio cuerpo giras;
nos golpea, el deseo…¡con gran furia!


Tu belleza lasciva y oferente
humedece mis labios de ansiedad;
me otorgas absoluta libertad
y me dejas amarte...simplemente.
Afuera se adormece la ciudad
adentro, el cielo, en la piel, se siente.



El último verso, con esas comas bien situadas, es antológico, me sumo a lo dicho por anteriores comentarios, gran belleza, un saludo!
 
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Tus ropas, sobre el suelo, con incuria,
has ido descendiendo mientras miras
la hoguera de mis ojos y suspiras,
haciendo más intensa... mi lujuria.


El recato es, ahora, prenda espuria
que lejos de tu carne y alma, tiras.
Sobre el lecho tu tibio cuerpo giras;
nos golpea, el deseo…¡con gran furia!


Tu belleza lasciva y oferente
humedece mis labios de ansiedad;
me otorgas absoluta libertad
y me dejas amarte...simplemente.
Afuera se adormece la ciudad
adentro, el cielo, en la piel, se siente.



Pasion entre una ductilidad de flujos instintivo. rescatar la belleza
y abrirla entre sutilidades al arco del amor pasional. bellissima
obra. saludos amables de luzyabsenta
 
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Tus ropas, sobre el suelo, con incuria,
has ido descendiendo mientras miras
la hoguera de mis ojos y suspiras,
haciendo más intensa... mi lujuria.


El recato es, ahora, prenda espuria
que lejos de tu carne y alma, tiras.
Sobre el lecho tu tibio cuerpo giras;
nos golpea, el deseo…¡con gran furia!


Tu belleza lasciva y oferente
humedece mis labios de ansiedad;
me otorgas absoluta libertad
y me dejas amarte...simplemente.
Afuera se adormece la ciudad
adentro, el cielo, en la piel, se siente.



Apasionadas letras nos compartes, grato leerte
 
Hola Ben:
Gracias por visitar estas letras, amigo. Te agradezco que hayas dejado tu comentario. Saludos, Poeta.
 
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Tus ropas, sobre el suelo, con incuria,
has ido descendiendo mientras miras
la hoguera de mis ojos y suspiras,
haciendo más intensa... mi lujuria.


El recato es, ahora, prenda espuria
que lejos de tu carne y alma, tiras.
Sobre el lecho tu tibio cuerpo giras;
nos golpea, el deseo…¡con gran furia!


Tu belleza lasciva y oferente
humedece mis labios de ansiedad;
me otorgas absoluta libertad
y me dejas amarte...simplemente.
Afuera se adormece la ciudad
adentro, el cielo, en la piel, se siente.



Wow! ...que imágenes!! .....una maravilla tu poema....mis felicitaciones poeta!!
 
Hola Dikia:
Te agradezco tu amable visita a estas letras; así como el gentil comentarios que dejas, sobre las mismas. Un saludo cordial, Poetisa.
 

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