marquelo
Negrito villero
Tu cuerpo
aleteo de viento entre ventanas,
lejanía del iris en lontananza
ave que se posa sobre su sombra
a descansar.
De todos los movimientos
oscilante del mundo
son tus ojos
los preludios desnudos
que guarda el cuerpo
lo que crece cuando respiras
lo infinito en tus cabellos.
El tiempo es diván de descanso,
sucesos que suspiran ante las letras
que prenden tus labios
y esa respiración numérica
del viento cuando se orilla
en nuestras manos
y la comunión aérea de la promesa
y tus oídos se pliegan como una
ensoñación apresurada hacia el amado
porque sólo a él se le espera;
y no
a la lluvia desordenada de la pérdida;
a él le respondes
y también tu sexo
y toda esa voluminosa estancia que tiene
tu cuerpo abierto
tu hambre de cueva.
Ahora que la noche acomoda
todos los planos ajados por el tedio
nuestros cuerpos se identifican
en un sólo espejo
cono un llamado condescendiente del viento
aleteo de viento entre ventanas,
lejanía del iris en lontananza
ave que se posa sobre su sombra
a descansar.
De todos los movimientos
oscilante del mundo
son tus ojos
los preludios desnudos
que guarda el cuerpo
lo que crece cuando respiras
lo infinito en tus cabellos.
El tiempo es diván de descanso,
sucesos que suspiran ante las letras
que prenden tus labios
y esa respiración numérica
del viento cuando se orilla
en nuestras manos
y la comunión aérea de la promesa
y tus oídos se pliegan como una
ensoñación apresurada hacia el amado
porque sólo a él se le espera;
y no
a la lluvia desordenada de la pérdida;
a él le respondes
y también tu sexo
y toda esa voluminosa estancia que tiene
tu cuerpo abierto
tu hambre de cueva.
Ahora que la noche acomoda
todos los planos ajados por el tedio
nuestros cuerpos se identifican
en un sólo espejo
cono un llamado condescendiente del viento
en nuestras almas....
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