ELSER10
Poeta recién llegado
Ojalá estaría despierto por las noches
Ojalá estaría despierto por las noches,
sólo acompañado de las estrellas y la oscuridad.
Un flexo, una flor y una mujer a quien amar
Ojalá pudiera controlar el sueño para predicar mi verdad.
Ojalá la noche fuera el día y el día la noche,
así te escribiría mi sangre y pensamiento entre corcheas
Soy un melómano que no tiene claves de fa
No tengo voz, me la quitó la suya; que nunca está detrás.
Si estuviera, oiría su pelo, su perfume y sus pasos,
esos que taconean en mi corazón despertándolo.
Ni siquiera sé si veo una ilusión o una ministra
de la muerte que me coge de la mano y me mata con su sonrisa
De nada me sirve ser un dramático melancólico escritor,
si no hay nada para seguir haciéndolo
No soy un romántico, soy un ser casi humano,
al que le han dado un don de pluma y Tragedia de amar disparos
de la bala que me atraviesa cada vez que la veo,
me da igual donde y con quien esté, todo se nubla en este Elíseo.
¡Que quiero tocarla, abrazarla y besarla
sin despertar luego en la mesa con tabas en la espalda!
No tengo nada que esconder, ni amores que proteger,
mis conocidos no distinguen entre amar y morir por Ella ó por Él.
Hay corazones que viajaron en mi góndola
No vieron como yo vi Canales vi, ellos sólo mi péndola.
Despierto estaré el día en que mueras o sonrías para mí
y entonces escribiré versos preciosos pero sin elixir.
Ese frasco de deseo que todos tenemos
Pero se agotará y moriré sin saber sus sentimientos
Y podría no amar a esa mujer y escribir lo mismo,
en algo hay creer, cantar, rimar y amar, ¿no, Calisto?
Acaba de amanecer y así responden mis legañas,
no sé qué pasaría si estuviera despierto la noche pasada.
No me ames, no me mires, no me sonrías, no me hables,
pero déjame que lo haga yo hasta que el insomnio nos separe.
Te regalo mis versos, lo único digno para hacerte feliz
Guárdalo en la alacena de tu corazón que seguiré muriendo por ti.
Ojalá estaría despierto por las noches,
sólo acompañado de las estrellas y la oscuridad.
Un flexo, una flor y una mujer a quien amar
Ojalá pudiera controlar el sueño para predicar mi verdad.
Ojalá la noche fuera el día y el día la noche,
así te escribiría mi sangre y pensamiento entre corcheas
Soy un melómano que no tiene claves de fa
No tengo voz, me la quitó la suya; que nunca está detrás.
Si estuviera, oiría su pelo, su perfume y sus pasos,
esos que taconean en mi corazón despertándolo.
Ni siquiera sé si veo una ilusión o una ministra
de la muerte que me coge de la mano y me mata con su sonrisa
De nada me sirve ser un dramático melancólico escritor,
si no hay nada para seguir haciéndolo
No soy un romántico, soy un ser casi humano,
al que le han dado un don de pluma y Tragedia de amar disparos
de la bala que me atraviesa cada vez que la veo,
me da igual donde y con quien esté, todo se nubla en este Elíseo.
¡Que quiero tocarla, abrazarla y besarla
sin despertar luego en la mesa con tabas en la espalda!
No tengo nada que esconder, ni amores que proteger,
mis conocidos no distinguen entre amar y morir por Ella ó por Él.
Hay corazones que viajaron en mi góndola
No vieron como yo vi Canales vi, ellos sólo mi péndola.
Despierto estaré el día en que mueras o sonrías para mí
y entonces escribiré versos preciosos pero sin elixir.
Ese frasco de deseo que todos tenemos
Pero se agotará y moriré sin saber sus sentimientos
Y podría no amar a esa mujer y escribir lo mismo,
en algo hay creer, cantar, rimar y amar, ¿no, Calisto?
Acaba de amanecer y así responden mis legañas,
no sé qué pasaría si estuviera despierto la noche pasada.
No me ames, no me mires, no me sonrías, no me hables,
pero déjame que lo haga yo hasta que el insomnio nos separe.
Te regalo mis versos, lo único digno para hacerte feliz
Guárdalo en la alacena de tu corazón que seguiré muriendo por ti.