QUINSONNAS
Poeta fiel al portal
Delante de su umbral y de sus jambas
hallamos al amor en nuestra puerta
personas que ignoraron verla abierta
sin nunca percatarse iguales ambas.
Gritamos a la par unos ¡carambas!
al vernos con la cara descubierta
en vilo y de manera un tanto incierta
idénticos a un duelo entre dos mambas.
Cerrada pese a todo nos miramos
por medio de esa luz que nos da un ojo
que antaño fue de un buey tapiado adrede.
Revive el corazón que allí horadamos
quitándole la venda a ese cerrojo
que ahora por nosotros intercede.