Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si te arrojas a la calle con encendida mirada,
flotas en la astucia de la oscuridad obscena,
en la sensación elusiva del religioso misterio
que te condena y desintegra.
En el interior alcanzas la solución precaria.
Trashumante de agónicos reflejos de
esquirlas Urbanas, veloz Pegaso que levitas
como una sombra trasijada te cuelas,
cual sombra sesgada te cuelas en incesantes
veredas.
En el césped rociado,
sin adherirse a emociones opuestas,
con manos entrecruzadas, mudas y ajenas,
en el muro, ensimismado él espera;
Ignora que el impulso alejado y absoluto te niega,
el terror visceral lo desvela, lo deja y ahí queda,
la soledad lo aferra al mutismo sin piedad,
y algo se cuela.
Olvidó cuando esperaba ansioso y con pena.
Tu magia vital lo desvela; ya no descansa...
Ya no sueña.
¿Quién puede persuadirte el por qué corres y vuelas?
¿El por qué surcas a trancos bocacalles de fauces abiertas?
¡ Y son tantas veredas, tantas sombras arbitrarias que te
hipnotizan y te ciegan!
Es día gris y llueve: son lágrimas que se sueltan.
Entre luces un mohín te delata: Tu voz vigorosa arde y clama...
Llegas te fundes en su brazos y empiezas con singular
tonada...
El te suelta pero lo trabas, lo besas, lo aplastas,
con un montón de besos, hermosos besos, lo atrapas...
flotas en la astucia de la oscuridad obscena,
en la sensación elusiva del religioso misterio
que te condena y desintegra.
En el interior alcanzas la solución precaria.
Trashumante de agónicos reflejos de
esquirlas Urbanas, veloz Pegaso que levitas
como una sombra trasijada te cuelas,
cual sombra sesgada te cuelas en incesantes
veredas.
En el césped rociado,
sin adherirse a emociones opuestas,
con manos entrecruzadas, mudas y ajenas,
en el muro, ensimismado él espera;
Ignora que el impulso alejado y absoluto te niega,
el terror visceral lo desvela, lo deja y ahí queda,
la soledad lo aferra al mutismo sin piedad,
y algo se cuela.
Olvidó cuando esperaba ansioso y con pena.
Tu magia vital lo desvela; ya no descansa...
Ya no sueña.
¿Quién puede persuadirte el por qué corres y vuelas?
¿El por qué surcas a trancos bocacalles de fauces abiertas?
¡ Y son tantas veredas, tantas sombras arbitrarias que te
hipnotizan y te ciegan!
Es día gris y llueve: son lágrimas que se sueltan.
Entre luces un mohín te delata: Tu voz vigorosa arde y clama...
Llegas te fundes en su brazos y empiezas con singular
tonada...
El te suelta pero lo trabas, lo besas, lo aplastas,
con un montón de besos, hermosos besos, lo atrapas...
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