ade castillo
Poeta adicto al portal
Ojos bellos
Ojos, profundos y almendrados,
poblados de pestañas, tupidas en flor,
su centellear resaltan su místico color,
su mirar emana, brillos dorados.
Mirada profunda, ventana del alma,
invita a indagar su nítido esplendor,
a bañarse en la retina de su calma,
a deleitarse con su tejedor candor.
De entusiasmo y elegancia vertidos,
coquetos retozan, cual audaz picaflor,
perderse en ellos ansían mis sentidos,
crecer al deseo de su intenso color,
A veces agitados, tal olas de mares,
hacen estremecer el ancho infinito
su desdén causa graves desaires
mas, baja la marea y me desquito.
Luceros que doblegan mis dominios,
me niegan su luz y soy trozo de hiel,
me declaro cautiva de sus designios
que apetece beber de su dulce miel,
Adela
Ojos, profundos y almendrados,
poblados de pestañas, tupidas en flor,
su centellear resaltan su místico color,
su mirar emana, brillos dorados.
Mirada profunda, ventana del alma,
invita a indagar su nítido esplendor,
a bañarse en la retina de su calma,
a deleitarse con su tejedor candor.
De entusiasmo y elegancia vertidos,
coquetos retozan, cual audaz picaflor,
perderse en ellos ansían mis sentidos,
crecer al deseo de su intenso color,
A veces agitados, tal olas de mares,
hacen estremecer el ancho infinito
su desdén causa graves desaires
mas, baja la marea y me desquito.
Luceros que doblegan mis dominios,
me niegan su luz y soy trozo de hiel,
me declaro cautiva de sus designios
que apetece beber de su dulce miel,
Adela
