Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
Ojos de acero
Por Andrés Amendizábal
Se desatan en forma
de gritos y llantos,
la lluvia que procrean
mis fuertes sombras
que escupen de mis labios.
¡Cuidado ahí peregrinos!
Que al pisar tan árido suelo,
aquellos pies tan finos
pueden morir frente al fuego.
No hay peor tragedia
que alardear su poder,
más el odio es bestia
misma que puede crecer.
Que se levanten mis alas
inmortales como el cielo
Que con mi hoz, haré la calma
que pregono desde el infierno.
Se desatan precarios temores
y soy la muerte del hastío.
Poseo diferentes poderes
para quién se meta conmigo.
Tengan miedo, temerosos peregrinos
que en sus lenguas punzantes
hallarán su propia muerte
en mi terreno infernal y frío.
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