Como ráfagas intermitentes de luz
Surcaron tus astros cafés
Mi mente, al verlos
Como en la vendimia mi corazón
Se estrujo de canto,
He visto los arañazos de azotes
Y tú podrías sanarlos todos.
Me colgaría en tu ventana
Mil veces hasta saciar las ganas
Que tengo de verte,
Es tu voz la aurora mañanera,
Es el rose de tus manos los que fraguan
Con dulzura este recipiente estremecido,
Me das más de lo que merezco
Y en tu infinito querer
Encuentro el tesoro que anida en tu alma.
Son los momentos de la vida que pasan,
Intermitentes como parpadeos,
No vuelven los instantes de magia.
Pero el amor trasciende sentidos, he instantes,
No somos eternos y cada segundo es
Una sentencia que el tiempo pasa
Y que cada ves nos roba un poco de vida.
En tu hemisferio dulce no ocurre nada,
Nada malo me pasa
Todo es lucha que con amor se gana,
Y aunque en efecto:
El paso de tiempo
Acabe por ejecutar su sanción
Yo seguiría tarareándote como canción,
Recordando en cada detalle,
Cada mensaje con esmero
Tu hermoso rostro, tu preocupado semblante.
El verdugo del tiempo siempre cumple No lo dudes,
Yo me quedare contigo
Callándome apropósito,
Dejándolo que carcoma los instantes.
En el alma quedaran por siempre forjadas como tatuaje, tus cuidados,
Tus enceres, tus ojos de luz...
Surcaron tus astros cafés
Mi mente, al verlos
Como en la vendimia mi corazón
Se estrujo de canto,
He visto los arañazos de azotes
Y tú podrías sanarlos todos.
Me colgaría en tu ventana
Mil veces hasta saciar las ganas
Que tengo de verte,
Es tu voz la aurora mañanera,
Es el rose de tus manos los que fraguan
Con dulzura este recipiente estremecido,
Me das más de lo que merezco
Y en tu infinito querer
Encuentro el tesoro que anida en tu alma.
Son los momentos de la vida que pasan,
Intermitentes como parpadeos,
No vuelven los instantes de magia.
Pero el amor trasciende sentidos, he instantes,
No somos eternos y cada segundo es
Una sentencia que el tiempo pasa
Y que cada ves nos roba un poco de vida.
En tu hemisferio dulce no ocurre nada,
Nada malo me pasa
Todo es lucha que con amor se gana,
Y aunque en efecto:
El paso de tiempo
Acabe por ejecutar su sanción
Yo seguiría tarareándote como canción,
Recordando en cada detalle,
Cada mensaje con esmero
Tu hermoso rostro, tu preocupado semblante.
El verdugo del tiempo siempre cumple No lo dudes,
Yo me quedare contigo
Callándome apropósito,
Dejándolo que carcoma los instantes.
En el alma quedaran por siempre forjadas como tatuaje, tus cuidados,
Tus enceres, tus ojos de luz...