Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Ojos de siglos
Me mira con sus ojos, ojos de siglos,
ancestrales, reposados, amorosos y limpios.
Sus ojos fijos, que escudriñan mi mente,
que adivinan mis ansias, mis totales deseos
y el amor que me brota por los cinco sentidos.
Y es su amor infinito que tramonta y se extiende mas allá el horizonte, propiedad de ella sola.
Y vá y viene, se recoge y desmaya como ola en la playa,
como vientos alisios que desnudan mi alma.
No la quiero como antes, lo confieso,
con las fuerzas del cuerpo, con pasión desmedida;
pero mi amor ahora es quizás más profundo,
porque la quiero ahora, como nunca la quise.
Me mira con sus ojos, amorosos y fijos,
que me lo dicen todo.
Y sus labios cerrados, se expresan por los mismos, como si me llamaran.
Su llamado, una voz que parece que surge
tras un hondo silencio.
Y semeja un sonido que tan solo se oye
cuando nada se mueve; ni animales nocturnos, ni viento que se filtra por las húmedas hojas de mi alma de sauce.
Y dice ...que me quiere.
ancestrales, reposados, amorosos y limpios.
Sus ojos fijos, que escudriñan mi mente,
que adivinan mis ansias, mis totales deseos
y el amor que me brota por los cinco sentidos.
Y es su amor infinito que tramonta y se extiende mas allá el horizonte, propiedad de ella sola.
Y vá y viene, se recoge y desmaya como ola en la playa,
como vientos alisios que desnudan mi alma.
No la quiero como antes, lo confieso,
con las fuerzas del cuerpo, con pasión desmedida;
pero mi amor ahora es quizás más profundo,
porque la quiero ahora, como nunca la quise.
Me mira con sus ojos, amorosos y fijos,
que me lo dicen todo.
Y sus labios cerrados, se expresan por los mismos, como si me llamaran.
Su llamado, una voz que parece que surge
tras un hondo silencio.
Y semeja un sonido que tan solo se oye
cuando nada se mueve; ni animales nocturnos, ni viento que se filtra por las húmedas hojas de mi alma de sauce.
Y dice ...que me quiere.
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