camaron_
Poeta recién llegado
Miradme, ojos crisolados,
verted sobre mí la pupila;
semejáis aguijones rubios
de lumbre o un panal de abeja.
Éranse dos pozos de abismo
de aguas inmóviles y quietas,
ornáis así bajo las cejas
dos soles fúlgidos de Egipto.
Seréis la paz en una guerra
¡ojos profundos e intranquilos!
seréis, una abismal demencia
cuando miráis un punto fijo.
Adornad sobre mí el desdén
de melancólicas retinas
que, bajo el párpado parecen
seis mil átomos de alegría.
Ved, cómo lunas moribundas
anclan su redondez al lago;
observad qué esplenético hado
bulle ráfagas, una a una.
¡Miradme! ojos infinitos,
venid tan verdes y tempranos,
¡oh! sois la hierba matutina;
fresco horizonte enajenado.
No evoquéis la maldad siniestra
que alberga al equívoco humano,
no lloréis si una mano tiembla
en la altura; lágrimas de astro.
Autor: José Reloba Gómez.
camaron_
verted sobre mí la pupila;
semejáis aguijones rubios
de lumbre o un panal de abeja.
Éranse dos pozos de abismo
de aguas inmóviles y quietas,
ornáis así bajo las cejas
dos soles fúlgidos de Egipto.
Seréis la paz en una guerra
¡ojos profundos e intranquilos!
seréis, una abismal demencia
cuando miráis un punto fijo.
Adornad sobre mí el desdén
de melancólicas retinas
que, bajo el párpado parecen
seis mil átomos de alegría.
Ved, cómo lunas moribundas
anclan su redondez al lago;
observad qué esplenético hado
bulle ráfagas, una a una.
¡Miradme! ojos infinitos,
venid tan verdes y tempranos,
¡oh! sois la hierba matutina;
fresco horizonte enajenado.
No evoquéis la maldad siniestra
que alberga al equívoco humano,
no lloréis si una mano tiembla
en la altura; lágrimas de astro.
Autor: José Reloba Gómez.
camaron_